La delgada línea ‘antisistema’

    Juan Carmona de Cózar. Abogado. Ex alcalde

    ¿Soy un antisistema o simplemente no me gusta este sistema?.

    ¿Existe otro sistema que no sea la anarquía, la rebelión, la destrucción, el caos, en definitiva, la revolución?

    No tengo respuestas, solo apunto reflexiones. Los ‘compañeros’ trabajadores del metal, ¿han jodido la vida a todo el mundo durante una semana por un 2% de aumento salarial, que no alcanza siquiera la inflación?  Un 2% que les iban a dar de todos modos. Al principio de mi vida laboral fui también abogado de UG y viví luchas sindicales tremendas que lograron cambiar muchas condiciones laborales inaceptables que venían de la época anterior. ¿Pero esto?

    ¿Era necesario afectar tanto y tan gravemente a la vida de la gente?

    Y a una ciudad como La Línea, donde apenas existe industria, ni del sector del metal ni de ningún sector. ¿Y el Ayuntamiento? No ha dicho ni mu, como si no fuera con él el aislamiento de la ciudad, su bloqueo. ¿Es miedo? 0 como Kichi quiere salir también a quemar contenedores que luego paga la ciudadanía.

    No puede ser, no ha sido por eso. Creo que más bien es un signo, un síntoma del descontento, del ‘antisistema’ latente en la sociedad. De la incipiente rebelión.

    ¿Será por la Administración Pública? (toda ella) que nos niega el contacto personal y nos relega a la ‘cita previa’, los trámites online, la firma electrónica, la atención telefónica, la burocracia cada vez más inaccesible (por más que los políticos hablan de su simplificación: “bla bla bla”). ¿Es que ‘el sistema’ opera autónomamente y ellos no son capaces de controlarlo, o no saben de lo que hablan?

    Los bancos, las empresas que nos suministran los servicios, los distintos operadores, etc. Más de lo mismo.

    Lo único cada día más fácil es comprar. Incrementar el consumismo por las redes.

    Todo esto que está pasando es ‘la tercera ola’ a la que me refería en anteriores artículos. Pues no nos gusta.

    Siempre he sido ‘sistema’ puro y duro. Pero ahora, me pierdo, algo en mi se rebela. ¿Sirve de algo o simplemente me estoy haciendo viejo? No sé qué pasa, pero no me gusta.

    Me es urgente acudir a los clásicos, a la filosofía. Debo buscar explicaciones. Empezaré con Ortega: La Rebelión de las Masas. Está por ahí, en mi biblioteca. A lo mejor me da luz. De entrada, cito un párrafo, escrito en 1927:

    “Ni este volumen ni yo somos políticos. El asunto de que aquí se trata es previo a la política y pertenece a su subsuelo. La misión del intelectual es opuesta a la del político. El intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que la del político suele consistir en confundirlas más de lo que estaban. Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil”.