La energía renovable (parte I)

    Juan Carmona de Cózar. Abogado. Ex alcalde

    Como abogado he venido trabajando en los últimos años con las más importantes empresas del sector de la energía y especialmente en la gestión administrativa de proyectos de energía renovable -Tarifa, La Janda, sierras de Málaga-. Por eso, algo sé del tema. Un tema del que se habla mucho. Sobre todo por los políticos y los ecologistas, y les fallan algunos conceptos básicos. Voy a tratar de explicar algunos.

    Energía limpia o renovable, o sea, que no quema ningún tipo de combustible. Básicamente son tres: eólica que aprovecha la energía del viento, solar en sus distintas variantes e hidráulica, que extrae energía de la fuerza del agua. Esta última tuvo su desarrollo espectacular en España en los años del franquismo. Afortunadamente el dictador destinó muchos recursos a los pantanos y gracias a ellos nuestro país tiene de antiguo una producción importante, aunque desde hace décadas esa fuente de energía apenas ha progresado.

    Las tres energías renovables tienen dos características comunes. La primera, no son fiables en cuanto a garantía de producción. El viento es variable y de difícil previsión incluso a corto plazo, el sol no siempre brilla en el cielo ni con la misma intensidad y las reservas de agua dependen de la lluvia y en nuestro país son frecuentes las sequías. 

    La energía hoy por hoy no se puede almacenar en cantidades sustanciales y eso significa que la producción o se consume o se tira y por su parte el sistema eléctrico requiere exactitud. Para entenderlo, si hay escasez de agua esta sale menos por el grifo, pero algo sale. Si una bombilla de 40 vatios recibe 35, sencillamente no se enciende, y si le entran 45 se funde. E igual pasa con todos los mecanismos eléctricos, por eso estamos entre el apagón por defecto o por exceso.

    Por estas razones el sistema requiere exactitud, garantía de que la producción coincide con la demanda de consumo, que también es muy difícil de prever en función de muchas variables fundamentalmente climáticas. De ajustar producción y consumo se ocupa el regulador del sistema, Red Eléctrica de España, que gestiona esa cesta donde entran todas las energías -renovables, nuclear, de gas, gasoil, carbón…-  y no es fácil estimar a 24 horas cuál va a ser la demanda y qué producción de renovables estará disponible. Porque las otras si son fiables en el sentido de su exactitud y la mayoría se pueden apagar sencillamente.

    Siendo esto así, ¿cómo puede alcanzarse ese loable objetivo de que para el año X toda la producción de energía sea “renovable”?

    De esto y de la otra característica común a las renovables, su mayor o menor impacto, hablaremos en el próximo número.