Más allá de las calificaciones: Claves del éxito en la vida, por Olimpia Tardá

Por OLIMPIA TARDÁ, gerente del International Montessori School
psicóloga infantil, especialista en coaching familiar

Se acaba el curso, muchos estudiantes esperan con una mezcla de ilusión y miedo sus notas porque, en muchos casos, éstas determinarán el camino profesional al que puedan optar. Sin embargo, ¿Determinan las calificaciones académicas el éxito en la vida?

En muchos casos, el estudiante con notas sobresalientes no tiene una actitud sobresaliente o no ha desarrollado las competencias que se necesitan para ser sobresaliente en el trabajo: “El expediente académico tiene un peso importante, porque las notas altas dan a entender que están asegurados la inteligencia y la capacidad de trabajo, de organización, de comprensión, de síntesis…», señala una experta en el tema y consultora de recursos humanos. «Sin embargo, el buen expediente no siempre se correlaciona con el éxito profesional, porque hay otras competencias que entran en juego, como las habilidades sociales, el saber afrontar conflictos, hablar en público…”.

En su libro, Fuera de Serie, Malcom Gladwell señala que el éxito viene marcado por factores no sólo personales, si no también sociales y culturales. Los logros extraordinarios tienen que ver con la inteligencia pero además, dependen de otras variables como las habilidades sociales, la calidad de los contactos, las oportunidades e incluso la suerte.  El genio está sobrevalorado y por sí mismo no es suficiente. Un factor imprescindible es la práctica, dedicar horas. El patrón entre profesionales de distintos ámbitos es que su estado final dependerá de cuánto practicaron. Son necesarias 10.000 horas de prácticas para alcanzar la categoría de profesional de élite. Esto es, la excelencia requiere un nivel crítico de preparación.

Por su parte, en lo años noventa Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional” rompe con el paradigma de que lo cognitivo, lo racional, lo inteligente es superior a lo emocional, la intuición, la pasión…, y plantea la inteligencia emocional como factor de éxito, definida como   la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones sociales.

Es el conocimiento de nuestras  emociones y de cómo nos afectan a nosotros y a nuestro entorno así como la habilidad para controlarlas y expresarlas de manera adecuada.

Es la habilidad de persistir en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones.

Es entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y respondiendo correctamente a sus reacciones emocionales

Es el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influenciar al resto.

Ser inteligente es mucho más que poseer un alto coeficiente intelectual.  La inteligencia emocional nos ayuda a responder a los conflictos con los que nos encontramos en el día a día. Ser exitoso no sólo es cuestión de éxito académico y profesional. El ser humano es mucho más que eso.

Decía Aristóteles, “el pensamiento condiciona la acción, la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos, el hábito estructura el carácter y, el carácter marca el destino “.

¿y tú, a qué destino quieres llegar ?

 

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Beyond grades: The keys to a successful life

As the academic year comes to an end, many students await their grades with a mixture of excitement and fear because, in many cases, these will determine the professional path they can choose.  However, do academic grades determine success in life?

In many cases, students with outstanding grades do not have an outstanding attitude or have not developed the skills needed to be outstanding in the workplace: ‘The academic record carries a lot of weight, because high grades imply that intelligence and the ability to work, organise, understand, synthesise… are assured,’ says a human resources consultant and expert on the subject. ‘However, a good academic record does not always correlate with professional success, as there are other skills that come into play, such as social skills, knowing how to deal with conflicts, public speaking…’.

In his book, ‘Outliers’, Malcom Gladwell points out that success is marked by factors that are not just personal, but also social and cultural. Extraordinary achievements have to do with intelligence, but they also depend on other variables such as social skills, networking, opportunities and even luck.  Genius is overrated and is not enough on its own. An essential factor is practice, putting in the hours. The pattern among professionals in different fields is that their final status will depend on how much they practised. It takes 10,000 hours of practice to reach elite professional status. That is, excellence requires a critical level of preparation.

Meanwhile, in the nineties, Daniel Goleman in his book ‘Emotional Intelligence’ challenged the paradigm that the cognitive, the rational and the intelligent is superior to the emotional, intuition, passion…, and put forward emotional intelligence as a success indicator, defined as the ability to recognise our own feelings and those of others, to motivate ourselves and to manage social relations appropriately.

Understanding our emotions and how they affect us and our environment as well as the ability to control and express them appropriately is extremely important.

It is the ability to persist in achieving goals, facing problems and finding solutions.

It is understanding the needs, feelings and problems of others, putting oneself in their shoes, and responding appropriately to their emotional reactions.

It is having a talent for managing relationships with others, knowing how to persuade and influence others.

Being intelligent is much more than having a high IQ.  Emotional intelligence helps us deal with the conflicts we encounter on a daily basis. Being successful is not only a matter of academic and professional success. There is much more to being human than that.

Aristotle stated, ‘thoughts become words, words become actions, actions become habits, habits become character, character becomes your destiny’.

And you, what destiny do you want to attain?

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