“Me enamoré de la luz y del clima de Sotogrande y su entorno. Es mi lugar en el mundo”

El pintor ítalo-chileno Francisco Merello vive a caballo entre Guadiaro y Florencia. Sus retratos cuelgan de muchas paredes en viviendas de Sotogrande y su pasión por el polo, el golf y los paisajes nos deja unas obras únicas

Por Soraya Fernández

¿Qué hace un ítalo-chileno en Guadiaro?. Sonríe cuando le hacemos esta pregunta. Y es que este pintor se confiesa un enamorado de Sotogrande y su entorno, un lugar para el que no escatima en elogios. 

Francisco Merello nos cuenta en su casa de Guadiaro que fueron precisamente el clima y la luz los que lo trajeron hasta aquí: “Es un rincón tremendamente estimulante desde el punto de vista de la luz, y muy sofisticado. He visto crecer esta zona porque llegué hace casi veinte años. Estoy feliz porque es un privilegio estar aquí. Es mi lugar en el mundo”.

Para este artista, Sotogrande es, y no por este orden, polo y golf, amistades, fiesta, celebración a la vida y riqueza. “Tiene muchas cualidades y unas características únicas. Es tremendamente atractivo y no hay otro lugar igual”, sentencia.

Tiene su estudio base en Guadiaro; el segundo está en Florencia (Italia). Es un maestro del retrato que también se ha detenido y ha inmortalizado en sus lienzos los paisajes de la zona, el polo y el golf. “Me encantan el polo y el golf para pintar. Empecé a hacerlo hace 15 años. La acción, el movimiento… todo lo que hay detrás. Es todo un tema”, nos cuenta, destilando simpatía y devoción por la zona.

Durante este tiempo, ha realizado numerosos retratos que cuelgan en las paredes de las familias más importantes de Sotogrande, aunque guarda la confidencialidad y no desvela de quiénes. Fruto de sesiones con modelos del vivo, sus retratos suelen derivar con mayor frecuencia de fotografías. Se trata de pinturas de gran formato al óleo, trabajadas composiciones a lápiz de color o de acuarelas.

Como él mismo asegura, el retrato es el aspecto más comercial de todo su trabajo, aunque no por ello menos estimulante: “Es un retrato naturalístico y realista. Más allá de retratar particulares trato de crear una composición que emocione, que mueva al sujeto representado en esa dirección. Va más allá de una fotografía. Es algo único y hecho a mano. No puede haber nada más personalizado que un retrato, ahora que personalizar está tan de moda. Un buen retrato es por tanto más que una semejanza, es un tesoro que capta para siempre la importancia de la descendencia”.

Pero también tiene devoción por los paisajes, de hecho, hace años expuso en Sotogrande paisajes de Guadiaro, Cala Sardina, el parque de los Alcornocales… “El paisaje también me interesa muchísimo porque ha sido la naturaleza lo que me ha traído hasta aquí”.

Bienal de Florencia

El año pasado fue invitado a la Bienal de Arte de Florencia, en la cual ha participado con dos obras. Precisamente en dicha ciudad le sorprendió la emergencia sanitaria del Covid-19 y ha tenido que permanecer allí tres meses confinado, un tiempo que ha aprovechado para hacer una serie en acuarela de esta ciudad y de su campo. “El confinamiento me ha inspirado. No ha hecho más que reforzar mi creatividad. No he vivido esta situación pegado a las noticias, era muy patético estar pegado a los números, que se multiplicaban cada día, y me he dedicado a pintar la belleza de Florencia, algo que me gustaría mostrar este verano en Sotogrande”.

Cuando le preguntamos qué le inspira más ahora, tras lo ocurrido, contesta tajante: la vida. “Tenemos que valorar lo que es gratis y dejarnos de echar la culpa a la economía, a la religión o la ciencia. Tenemos que apreciar lo que se nos da gratis en la vida. Yo no compré a mis padres ni a mi hija, ni a mis hermanos… Ni compro los abrazos… Me inspiran más la vida y la belleza. No me quiero detener en lo negativo porque ya tenemos suficiente”.