Noches de terror y el recuerdo vivo de los difuntos

    La verdadera historia de arraigadas costumbres en torno a la vida y la muerte han ido extendiéndose a lo largo y ancho del mapa. Conozcamos el origen

    Por Reyes Seijas

    Las tradiciones son los testimonios que nos permiten mantener vivo el recuerdo de dónde venimos y lo que fuimos. Fechas clave en el calendario con las que conmemoramos hitos o costumbres que a lo largo de la historia han dado cierto sentido a la vida. Pero con el paso de los años, muchas de esas tradiciones se van modificando o entremezclando entre sí por la globalización, la interculturalidad de las regiones o la importación de hábitos que aportan mayor rendimiento comercial en los mercados.

    Es lo que sucede con Halloween y el Día de Todos los Santos en nuestro país. Dos fechas que se celebran con apenas un día de diferencia, que guardan relación con la muerte pero cuyo sentido y origen son bien distintos. Sea como fuere, la realidad hoy es que ambas conviven y tienen su hueco en nuestras agendas. 

    El Día de Todos los Santos está asociado al cristianismo y simboliza el día en que se recuerdan a los que ya no están con nosotros.  En sus orígenes, la Iglesia solía celebrar el aniversario de la muerte de un mártir justo en el lugar donde hubiese tenido lugar su persecución. Más tarde se señaló un día común para todos. El primero del que se tiene constancia es el domingo antes de Pentecostés y es en el siglo VIII cuando Gregorio III consagró una capilla en la Basílica de San Pedro, fijando el aniversario el 1 de noviembre.

    Desde entonces cada año en esa fecha los cementerios españoles se llenan de color con crisantemos, claveles, rosas, calas o gladiolos que los familiares de los difuntos llevan a sus sepulturas. La intención es rendirles homenaje y mantener vivo su recuerdo. Se dice que es el día que más flores se venden en todo el año. Hay pueblos en los que es común encender velas y lámparas en los nichos las noches del 31 y el 1. 

    Por otra parte,  Halloween se ha extendido y popularizado en nuestro país, bien por la influencia mediática o bien porque en muchos centros educativos se ha convertido en una festividad en la que los más jóvenes se divierten disfrazados de personajes terroríficos, adornan las aulas e incluso recorren barriadas y urbanizaciones repitiendo la frase “truco o trato”. Para ellos es todo un acontecimiento, un día en el que las golosinas están permitidas y cada vez más viviendas, establecimientos comerciales o clubes son decorados y lanzan campañas con la temática del terror. Pero ¿sabemos realmente cuál es el origen de tan popularizada festividad que nos invade cada 31 de octubre al caer la noche?

    Su nombre deriva de la contracción de All Hallow´s Eve (Víspera de todos los santos) o también conocido como Noche de Brujas, cuyas raíces se encuentran en el antiguo festival celta que se conoce como Samhain, que significaba el fin del verano y la temporada de cosechas en Irlanda, que daba comienzo al año nuevo celta. Según cuenta la historia, se creía que en esa noche los espíritus de los difuntos podían caminar entre los vivos y se realizaban fiestas y ritos en los que se comunicaban con ellos. Se solían colocar velas en las ventanas para ayudarles a encontrar su camino y se cree que el uso de máscaras era para ahuyentar a los espíritus malignos. Según la leyenda popular extendida, existía uno especialmente malvado conocido como Jack O´lantern que iba por las casas pidiendo “truco o trato”. Lo mejor era hacer el trato sin importar el coste, ya que su truco consistía en maldecir la casa y a sus habitantes.

    No es hasta 1840 cuando esta festividad llegó a Estados Unidos y Canadá de la mano de los inmigrantes irlandeses. El primer desfile masivo de Halloween se celebró en Minnesota en 1921 y a partir de ahí fue adquiriendo importancia. Hasta que en la década de los 70 se produjo su internacionalización a través del cine y las series de televisión.

    Con trasfondo religioso o no, Halloween y el Día de Todos los Santos son dos fechas en las que la vida terrenal y el más allá parecen estar más cerca que nunca. Dos festividades que coexisten en nuestro país dando respuesta a todo tipo de creencias y tradiciones.