¿Por qué el cuerpo enferma? ¿Qué puedo hacer?

    Cualquier desequilibrio, molestia, enfermedad o enfermedad crónica tiene su origen en una intoxicación del cuerpo. Nuestro cuerpo produce una gran cantidad de toxinas cada día, derivadas de su funcionamiento en general y del funcionamiento celular en concreto.

    Un cuerpo sano que mantenga unos hábitos de vida saludables, todo está sincronizado y perfectamente controlado para su adecuada eliminación.

    Nuestro cuerpo sólo necesita que nosotros mantengamos esos buenos hábitos, del resto, se encarga él.

     

    El problema empieza cuando dejamos de lado esos buenos hábitos:

     

    • No beber suficiente agua.

    Los desechos celulares son recogidos y retirados instantáneamente por el sistema linfático. Estos desperdicios sólo pueden ser eliminados si hay la cantidad de agua suficiente para transportarlos y expulsarlos del cuerpo. Si no es así, comenzarán a acumularse.

     

    • Alimentación excesiva.

    Produce más deshidratación puesto que el sistema digestivo necesita agua para digerir los alimentos. La intoxicación se agrava ya que el proceso de digestión producirá más desechos que hay eliminar y, junto con la falta de agua, será cada vez más difícil.

     

    • Mala alimentación y consumo de excitantes.

    Alimentos procesados, fritos, grasas, bebidas carbonatadas, alcohol, tabaco, café… Todo ello intoxica el cuerpo por sí solo pero si además este ya tiene problemas para llevar a cabo su proceso de limpieza, evidentemente el problema se agrava, hasta tal punto que el cuerpo tiene que buscar recursos extremos para poder mantenerse y conseguir ciertas sustancias necesarias para llevar a cabo sus funciones. Como por ejemplo extraer calcio de los huesos y dientes, o agua de todos los tejidos posibles.

     

    • Estrés

    Cuando estamos continuamente en una situación de estrés, nuestra principal glándula creadora de células inmunológicas, el timo, se debilita y deja al cuerpo sin defensas. Además se segregan en mayor cantidad otras hormonas como el cortisol, que favorece la intoxicación del organismo y su debilitamiento.

     

    • Falta de sueño

    Mientras dormimos nuestro cuerpo se dedica a limpiarse y regenerarse en profundidad.

    Cuando tenemos un sueño de mala calidad, interrumpimos el proceso y esto tiene sus consecuencias. Nuestros órganos no pueden realizar las tareas de limpieza y además no se regeneran como es debido. Todo ello producirá más intoxicación y un mal funcionamiento de los órganos.

     

     

    ¿Cómo influye a nivel estético?

     

    Como hemos visto anteriormente, cuando nuestro cuerpo comienza a acumular toxinas, estas van saturando los ganglios linfáticos y de ahí pasan al tejido conjuntivo. Este fallo en la circulación linfática produce retención de líquidos y celulitis.

     

    Si no se soluciona aquí el problema, la situación se va agravando. Y los primeros órganos encargados de la limpieza (hígado y riñones) también comienzan a tener complicaciones para hacer bien su trabajo, al igual que el sistema digestivo (intestinos), dando lugar a los problemas de grasa localizada y obesidad.

     

    Cuando los órganos excretores se saturan, necesitan liberarse de esa sobrecarga, excretando en la piel los residuos dañinos. Problemas como el acné, imperfecciones, manchas, sequedad, grasa, envejecimiento, flacidez, rosácea, aspereza, mal color, ojeras, inflamación, etc. indican una intoxicación interna.

     

     

       Nuestro trabajo en cabina

     

    Si nos centramos en nuestro campo, podemos ver claramente la importancia de llevar una vida saludable, puesto que problemas como la obesidad, la grasa localizada, la celulitis, la retención de líquidos o problemas en la piel, tienen su origen en la intoxicación de nuestro organismo.

     

    Estos son los problemas más frecuentes que nos encontramos a la hora de hacer un diagnóstico y que los clientes desean mejorar. Por ello tenemos que hacerles muy conscientes del origen de su problema. De nada sirve que una persona comience un programa anticelulítico con tratamientos estéticos, si no cambia los malos hábitos que le han llevado a tenerlos.

     

    Para que un tratamiento tenga éxito, tenemos que conocer bien los hábitos del cliente e informarle del origen y la solución de su problema. Le ofreceremos un programa completo de tratamientos, equipos y cosmética. Y, sobre todo, con su compromiso, trabajaremos para el cambio que desea. Solo así nuestros esfuerzos y los suyos tendrán recompensa.

     

    Recuerda que sólo tenemos que permitir que el cuerpo haga lo que mejor sabe hacer, sin interponernos en su camino. Será él y su proceso de limpieza el que nos ayudará a hacer nuestro trabajo y que nuestras clientas consigan sus objetivos.

     

    La piel es el órgano más grande del cuerpo. Está vitalmente vinculada a cada una de las partes del cuerpo y es un fiel reflejo del estado interior del organismo. Si la piel enferma, tampoco tiene sentido tratarla solo superficialmente. Igualmente debemos hacer consciente de que el origen del problema es un cuerpo intoxicado incapaz de realizar bien sus funciones.