Una pala excavadora retira nieve de la carretera por el temporal

    Por qué Filomena y qué representa

    Enero comenzaba con la llegada de una borrasca casi sin precedentes y que difícilmente olvidaremos. Veamos cuál es su naturaleza, por qué se llama así y qué relación guarda con el calentamiento global

    Por Reyes Seijas · Fotos Ana Gómez

    Cuando parecía que 2021 no nos podía sorprender, llega Filomena. El nombre de la borrasca más gélida y que ha provocado un mayor impacto en décadas sobre la Península. Bajada generalizada de las temperaturas, intensas lluvias que dejaron inundaciones y numerosas incidencias en distintos puntos de la comarca y si miramos hacia el centro y norte español, las consecuencias del manto blanco de nieve que cubría numerosas ciudades, consiguió paralizar buena parte del país.

    Lo que algunos, en tono jocoso,  apuntan a resaltar sobre la coincidencia de que la borrasca tenga nombre de mujer, tiene una justificación y no se debe a cuestiones de género. Mientras, las dudas acerca de que este tipo de fenómenos meteorológicos sucedan cuando los expertos siguen hablando de calentamiento global, parece una paradoja pero sin duda tiene también una explicación.

    Filomena se enmarca dentro de las borrascas de alto impacto que, según la Agencia Estatal de Meteorología, es una borrasca que transcurre por latitudes medias (entre 30 y 60º de latitud). Sistemas de bajas presiones donde el viento gira en sentido contrario a las agujas del reloj en el Hemisferio Norte. Y solo reciben un nombre aquellas que se profundicen de tal modo que puedan producir un gran impacto de bienes y personas. 

    Los encargados de dar nombre a este tipo de borrascas son los servicios meteorológicos de España (AEMET), Francia (Méteo-France), IPMA (Portugal) y RMI (Bélgica), que las nombrarán dentro de lo que se ha venido a denominar Grupo Suroeste europeo, en coordinación con el Grupo Oeste europero, constituido por Reino Unido, Irlanda y Países Bajos. Así, el pasado mes de octubre se daba comienzo a la cuarta temporada de nombramiento de borrascas con gran impacto sobre los países del suroeste de Europa. 

    Esto es así desde que en la temporada 2017-18, Météo-France, IPMA y AEMET decidieron establecer un nuevo sistema de nombres de cara a los medios de comunicación, el público en general, las instituciones, los colaboradores, etc., sustituyendo a los que hasta entonces asignaba la Universidad de Berlín desde 1954.

    La novedad a partir de entonces radicaba en que en lugar de nombrar todas las borrascas, solo se le otorgaría nombre a las que potencialmente pudieran entrañar un gran impacto en bienes y personas. Hecho que también se ha comprobado que ha repercutido favorablemente en que la comunicación sea más efectiva ante episodios adversos costeros, de viento, relacionados con la nieve o la lluvia. Este sistema ya se había implementado con éxito durante dos temporadas anteriores en el Grupo Oeste europeo, que pudieron constatar que cuando la amenaza estaba claramente identificada y asociada al nombre de la borrasca, la población estaba más atenta a los avisos de fenómenos meteorológicos adversos y a las recomendaciones de la seguridad. 

    De este modo, quedó establecido que el primer servicio meteorológico que prevea emitir avisos de nivel naranja o rojo será el que dará nombre a la borrasca, siguiendo una lista preestablecida con nombres por orden alfabético en el Grupo Suroeste para la temporada y tendrá que informar al resto de países. Así en esta temporada ya se han sucedido Alex, Bárbara, Clement, Dora, Ernest y Filomena. Las próximas borrascas de las que escucharemos hablar según la lista son Gaetan, Hortense, Ignacio, Justine, Karim, Lola, Mathieu, Nadia, Octave, Paula, Rodrigo Sofía, Tristan, Viviane y Walter.

    En cuanto a la contradicción aparente de estar hablando de récord de bajas temperaturas y nevadas  que no se veían en el país desde hacía décadas, cuando por otro lado la información sobre el calentamiento global sigue su curso habitual, los expertos inciden en que la tendencia hacia un clima cada vez más caliente del planeta no ha variado. Según el programa europeo de observación terrestre Copernicus, 2020 ha sido el más cálido en Europa desde que hay registros e iguala los datos de 2016, como el más cálido a nivel mundial.

    La nieve caída responde al concepto de tiempo –estado atmosférico en un momento y lugar concretos- y que puede variar entre el calor sofocante o el frío gélido. Mientras que cuando los científicos hablan de calentamiento terrestre, se refieren al clima –media de los valores diarios de temperaturas, precipitaciones, etc. en un lugar concreto y durante un largo período-. Y según Copernicus, la última década ha sido la más calurosa a nivel mundial, lo cual sucede por el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

    Aunque científicamente aún no se pueda establecer una relación directa, los fenómenos meteorológicos vividos recientemente encajan con los avisos que los expertos vienen haciendo desde hace años con respecto al cambio climático.