Blazing bonfire on the beach

    Tras el sueño de la noche más mágica del verano

    La Noche de San Juan, de origen pagano por el solsticio de verano, está marcada a fuego en nuestro calendario. Es el momento ideal para dejar atrás lo negativo y atraer la buena suerte

    Por Soraya Fernández

    La Noche de San Juan es una tradición arraigada en prácticamente todo el mundo y se festeja a lo grande, aunque de maneras bien diferentes. Pero, ¿por qué se celebra cada 23 de junio la Noche de San Juan? ¿Cuál es su origen?. 

    Esta tradición milenaria tiene un origen pagano. El objetivo era festejar el solsticio de verano, que tenía lugar el 21 de junio en el hemisferio norte, para lo cual se encendía una hoguera con el objetivo de purificar y dar más fuerza al sol, que desde ese día se torna más débil. Y es que es a partir de entonces cuando los días se van acortando. 

    La creencia era que el fuego también purificaba a quienes lo contemplaban.

    De hecho, el fuego siempre ha sido el elemento protagonista. Algunos expertos sostienen que 5.000 años antes de Cristo ya se celebraba en diversos lugares del hemisferio norte una fiesta muy similar con hogueras.

    En México, los guerreros aztecas llevaban a cabo rituales de culto para que el fuego ayudara a la tierra y al hombre a lograr buenas cosechas. En la tradición hindú, el solsticio de verano abría la vía con los ancestros y las cenizas de las hogueras se atesoraban durante todo el año.

    Otra teoría defiende que nuestros antepasados cumplían con este ritual porque creían que el sol estaba enamorado de la Tierra y que cada 21 de junio se negaba a abandonarla. Para festejar dicha historia de amor se encendían las hogueras.

    Hay también quienes afirman que fueron los celtas los creadores de esta tradición. Encendían hogueras durante el solsticio de verano para que sus tierras fueran bendecidas y las cosechas no les faltaran. También pedían a sus dioses a través del fuego un futuro próspero para los enamorados y fertilidad para las mujeres.

    Con la llegada del cristianismo, muchas tradiciones paganas, como la del solsticio de verano, fueron incorporadas al calendario y esta celebración fue asociada al nacimiento de San Juan Bautista y pasó a festejarse en la noche del 23 al 24 de junio –según la Biblia San Juan Bautista nació el 24 de junio-. Además, según la cultura cristiana, con el nacimiento de San Juan Bautista, su padre, Zacarías, ordenó encender una gran hoguera para dar a conocer la llegada de su hijo. La Noche de San Juan se celebra cada 23 de junio prácticamente todo el mundo con hogueras, música y rituales para celebrar la llegada del verano.

    Rituales

    De los orígenes paganos se conservan tres símbolos de los rituales ancestrales: el fuego, que era un elemento purificador que libraba de la mala suerte y que nos permitía dejar atrás lo malo; el agua, como elemento curativo, por lo que bañarse en el mar o en el río era parte del ritual; y las hierbas, que multiplicaban las propiedades curativas del agua.

    Saltar la hoguera es uno de los rituales de buena suerte más extendidos en España. Otros muy populares son saltar las olas cuando se cumple la medianoche para pedir un deseo, darse un baño en el mar de espaldas, lo que supuestamente garantiza protección para el resto del año, y lavarse la cara después de medianoche sin mirarse al espejo después. 

    Esta fiesta está especialmente arraigada en Europa en España y Portugal, aunque también son muy populares y llamativas en otros países como Noruega (Jonsok), Dinamarca (Sankthans), Suecia (Midsommar), Finlandia (Juhannus) o Reino Unido (Midsummer). 

    Así, en Oporto, (Portugal), São João se festeja saltando hogueras, elevando lámparas de papel o saliendo con martillos de juguete para golpear con ellos a la gente y deseares buena suerte. En Reino Unido, el Midsummer se celebra en Stonehenge con acampadas de miles de personas para contemplar el amanecer de la noche más corta.  

    En España, las Fogueres de Sant Joan, en Alicante, están declaradas de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial. Los alicantinos queman monumentos de cartón y madera parecidos a las Fallas y la fiesta, como no podía ser de otra manera, concluye con un espectáculo pirotécnico.

    ‘Juanillos’ en Torreguadiaro

    Si nos ceñimos a nuestro entorno más cercano, nos quedamos con la tradición de Torreguadiaro, donde se queman los ‘juanillos’ con hogueras en la playa. Se trata de un bello espectáculo que congrega a centenares de personas cada verano, aunque este año también es diferente debido al Covid-19. Mirar las hogueras, darse un baño en el mar y celebrar la llegada del verano quemando lo malo para atraer la buena suerte es parte ya de la idiosincrasia de éste y otros rincones del litoral español.