Un día en el descorche

    POR: Colectivo Brezo:  F. ARAGÓN, A. BENÍTEZ, M.COLORADO, E.EMBERLEY y J. MUÑOZ

    Hasta bien entrado el siglo XX, en los paisajes de nuestra comarca campogibraltareña aún pervivían modos de vida y cultura en los que el entorno y el medio natural eran parte fundamental. Este colectivo siempre gustó de conocer y acercarse a personas conocedoras del medio, puesto que en ello les iba su modo de vida y progreso. Pastores, molineros, ganaderos, agricultores, venteros, arrieros, corcheros, carboneros, recoveros, guardas de cotos y fincas, etc. Aumentaban así nuestras posibilidades de aprender de la sabiduría de la “gente del campo”.

    Conocimiento transmitido de generación en generación, que les hacía sobrevivir y prosperar de una manera sostenible y con absoluto respeto al medio, precisamente lo que buscamos los amantes de la naturaleza hoy en día. Eran los primeros interesados en mantener adecuadamente el campo. Cuidaban lo suyo, lo que les daba de comer y, así, se alejaban los peligros que acechan hoy al medio ambiente: incendios, aguas contaminadas, talas indiscriminadas…

    Todavía, si se busca con respeto y admiración, se puede disfrutar, por ejemplo, de una charla con un pastor de la zona y aprender que si una cabra mordisquea una mata de retama producirá una leche amarga, o que un ventero de la zona te enseñe la mejor manera de llegar a un sendero o a un risco, mientras degustas un típico plato de la zona, o comprobar in situ como un ganadero “calza” correctamente con la herradura a una mula para evitarles herida en la pata.

    Colectivo Brezo tuvo la fortuna de compartir una jornada completa de descorche o pela del Alcornoque. Desde bien temprano acompañamos a una cuadrilla a la mogea y pudimos comprobar el conocimiento de los corcheros, su manera de trabajar, cómo y con qué facilidad se movían ellos por el monte. Con asombro vimos como las mulas conocían el camino desde el patio de corchas hasta los Alcornoques y el camino de vuelta. Apenas eran conducidas por el arriero, vimos cómo estaba organizado el trabajo donde cada elemento tenía su función para un trabajo perfecto en equipo, incluso nos honraron compartiendo almuerzo con nosotros que durante unos momentos nos sentimos en perfecta armonía con la cuadrilla y también con el bosque, tal y como vimos que hacen ellos su trabajo: adaptándose al medio, respetándolo y cuidándolo, saben que si no es así, se les acabaría el trabajo y su modo de vida.

    Sólo se cuida lo que se conoce y un corchero conoce el monte, el alcornoque y sus amenazas, por ello son un soporte para la investigación de enfermedades como la “seca”. Gracias a ellos sabemos que, si una zona de Alcornoques fue descorchada la temporada pasada, de junio a agosto, no lo será hasta dentro de 9-10 años, una vez el árbol se recupere, cuando esa misma zona pueda ser de nuevo descorchada y siempre y cuando no afecte negativamente a nuestro Suber Quercus.

    Comparten sus experiencias y conocimientos si se les escucha con respeto, conocen el monte, sus plantas, su fauna, sus peligros y la manera de cuidarlo.

    Miguel Delibes mantenía que no había paisaje sin paisanaje. El hombre forma parte del medio natural y ahora que se busca poblar el mundo rural, sería conveniente como primer paso, buscar el conocimiento acuñado por el paisanaje que en nuestra querida comarca del Campo de Gibraltar, afortunadamente  todavía lo hay en abundancia.