La evacuación de emergencia del refugio ante el paso de las borrascas evidencia la necesidad de unas instalaciones seguras y la fuerza de la comunidad ciudadana.
El pasado 2 de febrero no fue un día cualquiera para la Fundación SOS Canya. La llegada de la borrasca Leonardo, con previsiones de lluvias torrenciales, activó todas las alarmas. Ante el riesgo inminente, el Ayuntamiento dictaminó la evacuación total del refugio. Lo que siguió fue una carrera contrarreloj donde la logística, el compromiso y el amor por los animales se pusieron a prueba en una operación de rescate sin precedentes.
Aunque el equipo de Canya había comenzado a buscar familias de acogida con dos semanas de antelación, la realidad fue implacable: a solo 24 horas del cierre del recinto, todavía quedaban 60 perros por reubicar. La tarea no era sencilla. Con más de 200 animales a su cargo, muchos de ellos con necesidades específicas o perfiles conductuales complejos, encajar cada perro en el hogar adecuado supuso un rompecabezas emocional y organizativo. «En más de una ocasión pensamos que no lo íbamos a conseguir», nos comentan desde la institución.
Sin embargo, la respuesta ciudadana fue el motor del milagro. A través de un llamamiento urgente en redes sociales, decenas de nuevos voluntarios se sumaron a las familias ya registradas. En menos de un día, todos los animales estaban a salvo. Además de las acogidas particulares, 45 perros fueron trasladados a residencias caninas, una solución vital para su seguridad pero que ha supuesto un impacto económico imprevisto para la fundación.
El paso del temporal ha dejado una huella amarga. El viento y la lluvia causaron graves desperfectos: techos levantados, vallas destrozadas y suministros perdidos. Actualmente, el regreso de los perros se realiza de forma progresiva mientras el equipo trabaja en la limpieza y reparación. Pero no todo son sombras; esta crisis ha tenido un final inesperado y feliz para algunos: varias acogidas temporales se han transformado en adopciones definitivas.
Esta emergencia ha dejado una lección clara: el nuevo proyecto de refugio no es un lujo, sino una necesidad urgente para que SOS Canya pueda afrontar estos episodios de forma autónoma. Hoy, más que nunca, las donaciones y el apoyo son el único camino para asegurar que, cuando vuelva a llover, ningún ladrido quede desprotegido.
Para colaborar económicamente, se puede realizar una aportación a través de Bizum (08637) o mediante transferencia bancaria en la cuenta ES48 2100 8670 3902 0003 5657
También se puede colaborar aportando 1 euro al mes en la plataforma Teaming: https://www.teaming.net/sosperreradelosbarrios

