Cuando se proyecta un jardín, normalmente se piensa en él a plena luz del día: la vegetación, la piscina, las zonas de estancia o los recorridos entre distintos espacios. Sin embargo, en muchas viviendas del sur el jardín se utiliza intensamente al caer la tarde y durante la noche, especialmente en los meses más cálidos.
En OM28 Architects entendemos que el jardín forma parte del proyecto arquitectónico y que debe diseñarse de manera conjunta con el paisajismo. En muchos de nuestros proyectos abordamos también el diseño paisajístico como parte del propio proceso arquitectónico. La elección de especies, la estructura vegetal del jardín y la forma en que la vegetación evoluciona con el tiempo influyen directamente en cómo se percibe el espacio también durante la noche. Por ello, la iluminación exterior debe considerarse como parte del diseño del jardín y no resolverse al final como un elemento añadido.
La iluminación de un jardín no consiste en iluminarlo todo. Desde el punto de vista del diseño, el objetivo es jerarquizar el espacio: destacar determinados elementos, guiar los recorridos y dejar otras zonas en penumbra, permitiendo que el jardín conserve profundidad y atmósfera durante la noche.
Uno de los recursos más interesantes en el diseño del jardín nocturno es la iluminación rasante o ascendente aplicada sobre elementos verticales. El arbolado de cierto porte, las palmeras o determinadas masas vegetales pueden iluminarse desde su base mediante proyectores empotrados o luminarias orientables integradas en el terreno. Este tipo de intervención permite revelar la estructura del jardín: la textura de los troncos, la densidad de las copas o la presencia de determinadas especies dentro de la composición paisajística.
Al trabajar con distintos planos de luz, el jardín adquiere profundidad y relieve, generando una lectura espacial más rica. De este modo, el espacio exterior deja de percibirse como una superficie plana y pasa a entenderse como una auténtica arquitectura del paisaje, donde la vegetación, la topografía y los elementos construidos se articulan mediante la luz.
Otro aspecto fundamental es la iluminación de recorridos y accesos. Puntos de luz de baja altura, luminarias empotradas en el pavimento o pequeñas fuentes de iluminación integradas en la jardinería permiten marcar caminos sin deslumbrar. La clave está en trabajar con niveles de iluminación moderados, de forma que el jardín se pueda recorrer con comodidad sin perder la sensación de intimidad que caracteriza a los espacios exteriores durante la noche.
En las zonas de estancia —porches, terrazas o comedores exteriores— la iluminación debe combinar funcionalidad y ambiente. Lo habitual es recurrir a iluminación indirecta integrada en pérgolas o elementos arquitectónicos, evitando focos directos que puedan resultar molestos durante una cena o una reunión al aire libre.
Cada vez cobra más importancia el control de la contaminación lumínica. Un jardín bien diseñado dirige la luz hacia los elementos que se quieren destacar y evita proyectarla hacia el cielo o hacia parcelas vecinas.
En definitiva, el jardín nocturno no es simplemente el jardín iluminado. Es un espacio que, gracias a la luz, adquiere una nueva lectura arquitectónica, donde la vegetación y los recorridos se revelan de una manera distinta a como se perciben durante el día.
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The night garden
When we envision a garden, we typically picture it in the full glare of daylight: the lush greenery, the pool, the lounging areas, or the pathways connecting different spaces. However, in many homes across the South, the garden truly comes alive at dusk and throughout the night, especially during the sweltering summer months.
At OM28 Architects, we believe the garden is an integral part of the architectural project; it must be designed hand-in-hand with the landscaping. In many of our commissions, we approach landscape design as a core component of the architectural process itself. The choice of species, the botanical structure, and the way vegetation evolves over time directly influence how a space is perceived after dark. Therefore, outdoor lighting must be treated as a fundamental design element from the outset, rather than a mere afterthought.
Effective garden lighting is not about illuminating everything. From a design perspective, the goal is to establish a spatial hierarchy: highlighting specific features, guiding movement, and leaving other areas in soft shadow. This allows the garden to retain its sense of depth and atmosphere throughout the night.
One of the most compelling techniques in nocturnal garden design is «grazing» or uplighting applied to vertical elements. Mature trees, palms, or specific clusters of foliage can be illuminated from the base using recessed projectors or adjustable ground-integrated fixtures. This approach reveals the garden’s inner structure: the texture of the bark, the density of the canopy, and the presence of specific species within the landscape composition.
By working with different layers of light, the garden gains depth and relief, creating a richer spatial experience. In this way, the outdoor area ceases to be perceived as a flat surface and is instead understood as genuine landscape architecture—where vegetation, topography, and built elements are articulated through light.
Another fundamental aspect is the lighting of pathways and entrances. Low-level light points, recessed floor lamps, or small fixtures integrated into the planting allow paths to be marked without glare. The key lies in using moderate light levels, ensuring the garden can be navigated comfortably without sacrificing the sense of intimacy that defines outdoor spaces at night.
In living areas—such as porches, terraces, or outdoor dining rooms—lighting must strike a balance between functionality and ambience. The standard approach is to use indirect lighting integrated into pergolas or architectural elements, avoiding direct spotlights that might be intrusive during a dinner or an open-air gathering.
Furthermore, controlling light pollution is becoming increasingly vital. A well-designed garden directs light precisely toward the elements intended for highlight, avoiding spill into the sky or onto neighbouring properties.
Ultimately, the «night garden» is not simply an illuminated garden. It is a space that, through light, acquires a new architectural interpretation, where the flora and the footpaths reveal themselves in a way quite distinct from how they are perceived by day

