Por: Fermín Oncala
Con la llegada del verano y el incremento de visitas a piscinas y duchas de uso compartido, crecen también las probabilidades de contraer infecciones fúngicas. Según explica Lidia Follarat, especialista en Podología del Centro Médico Quirónsalud Algeciras, “el calor y la humedad crean un ambiente favorable” para la proliferación y transmisión de microorganismos, entre los que se encuentran los hongos.
La infección por hongos se caracteriza por su fácil transmisión, lo que incrementa el riesgo si no se adoptan medidas preventivas. En estos meses, la casuística más frecuente es el pie de atleta (tinea pedis), una infección superficial de la epidermis provocada por dermatofitos.
Follarat señala que, en sus fases iniciales, la afección suele comenzar en los espacios interdigitales y, si no se trata, puede extenderse a otras zonas del pie. Por ello, subraya la importancia de la detección precoz, que se apoya en cuatro signos: enrojecimiento, picor, descamación y grietas en la piel.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, la especialista recomienda acudir al podólogo y realizar una exploración. Tras la valoración inicial, “se prescribirá el tratamiento más adecuado en función de cada caso”.
No obstante, Follarat insiste en que la prevención es la vía principal para reducir el riesgo. Entre las medidas recomendadas figuran evitar caminar descalzo en piscinas, vestuarios y otras zonas de uso común, utilizando siempre sandalias, y no compartir artículos personales como toallas, calcetines o calzado. También aconseja el uso de zapatos transpirables que favorezcan la ventilación del pie.
Finalmente, la podóloga recuerda que el cuidado de los pies debe mantenerse durante todo el año y recomienda acudir periódicamente al especialista, tanto ante signos de infección como ante problemas habituales como helomas o callos.

