Por: Fermín Oncala
Detrás de cada obra de Cristina Jiménez Palazón, conocida artísticamente como Lalok, hay un proceso creativo marcado por la experimentación, el aprendizaje constante y una estrecha relación con los materiales. La artista, que expone actualmente su colección Kentsugi Serie, construye cada una de sus piezas a partir de numerosas capas de pintura, texturas y elementos naturales o industriales que transforma hasta alcanzar el resultado que busca.
Su forma de trabajar parte, en muchas ocasiones, de la propia curiosidad. La elección de nuevos materiales se convierte en el punto de partida de muchas de sus creaciones, experimentando con diferentes técnicas y estudiando el comportamiento de cada elemento para integrarlo en la obra. Yeso, polvo de mármol, lava volcánica, hierro o recursos reutilizados son algunos de los materiales que emplea para dotar a sus cuadros de relieve y profundidad. Uno de los rasgos más característicos de su trabajo es el uso de múltiples capas de pintura que, posteriormente, descubre mediante diferentes técnicas.
Aunque cada cuadro nace de una idea distinta, la mayoría de sus obras comparten un mismo hilo conductor: transformar materiales aparentemente rígidos o deteriorados en composiciones que transmiten fortaleza, equilibrio y evolución. Muchas de ellas incorporan hierro oxidado, texturas minerales o elementos reciclados que adquieren un nuevo significado dentro de la pieza.
Para Lalok, la creación no termina con la última pincelada. La elección del marco también forma parte de la obra, concebida como un conjunto en el que cada detalle contribuye a reforzar el mensaje y la personalidad de la pieza. Un proceso artesanal y muy personal que convierte cada cuadro en el resultado de horas de trabajo, experimentación y búsqueda constante de nuevas formas de expresión.

