El regreso al calzado cerrado, un corte inadecuado de las uñas o determinados traumatismos pueden favorecer la aparición de esta dolorosa lesión
Con la llegada del otoño y el regreso al calzado cerrado, los pies vuelven a estar sometidos a unas condiciones diferentes a las de los meses de verano. La presión ejercida por algunos zapatos sobre los dedos puede favorecer la aparición de las conocidas como uñas encarnadas, una lesión que puede provocar dolor, inflamación y enrojecimiento y que es habitual en las consultas de podología.
La onicocriptosis, nombre médico de esta afección, aparece cuando uno de los bordes de la uña se introduce en los tejidos que la rodean. Aunque suele afectar principalmente al primer dedo del pie, también puede aparecer en los dedos menores y, en algunos casos, evolucionar con la aparición de tejido de granulación o infección.
Según explica Lidia Follarat Molina, especialista en Podología del Centro Médico Quirónsalud Algeciras, adscrito al Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, el calzado que ejerce una presión excesiva sobre los dedos puede favorecer su aparición, al igual que un corte incorrecto de las uñas. A estos factores se suman también los traumatismos directos, determinadas condiciones genéticas y la propia biomecánica del pie.
Ante la aparición de dolor, molestias o inflamación en los bordes de la uña, la especialista recomienda acudir al podólogo y evitar intentar solucionar el problema por cuenta propia. Una valoración temprana permite identificar el origen de la lesión y establecer el tratamiento más adecuado.
En consulta, una de las técnicas utilizadas es la espiculotomía, mediante la que se libera el borde de la uña retirando la parte que está dañando el tejido y favoreciendo posteriormente un crecimiento adecuado. En los casos recurrentes en los que el tratamiento conservador no resulta suficiente, puede llegar a ser necesario valorar una matricectomía, una pequeña intervención destinada a eliminar de forma permanente la parte de la matriz responsable de la formación del borde afectado.
Cuatro hábitos para prevenirlas
Más allá del tratamiento, la prevención desempeña un papel fundamental. Entre las principales recomendaciones se encuentra escoger un calzado con una horma suficientemente amplia, que respete la forma del antepié y permita una correcta disposición de los dedos. Una presión constante sobre la uña puede hacer que el problema vuelva a aparecer incluso después de haber corregido su crecimiento.
También es importante cortar las uñas de forma adecuada, en línea recta y respetando sus bordes, evitando cortes excesivamente profundos en las esquinas. A ello se suma la conveniencia de prevenir golpes y traumatismos repetidos sobre las uñas, ya que pueden modificar su forma y favorecer la aparición de complicaciones.
Por último, las revisiones podológicas periódicas pueden resultar especialmente útiles para las personas que ya han sufrido episodios de uñas encarnadas.
Con la llegada del otoño, prestar atención al calzado y al cuidado de las uñas puede contribuir a prevenir una lesión que, aunque en muchos casos comienza con una pequeña molestia, puede terminar afectando de forma considerable al día a día. Como señala la especialista, la prevención continúa siendo la principal herramienta para evitar su aparición.

