Por Miguel Sánchez

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el ser humano y la radiación ultravioleta constituye uno de sus principales factores de riesgo. Por ello, la protección solar y la vigilancia de lunares y otras lesiones cutáneas resultan fundamentales para favorecer su prevención y detección precoz.

El doctor Antonio José Durán Romero, especialista del servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, recuerda que es importante evitar la exposición solar durante las horas de mayor radiación, buscar la sombra y utilizar medidas de protección física, como ropa adecuada, sombreros y gafas de sol. A estas recomendaciones se suma el uso de cremas fotoprotectoras con un factor adecuado, aplicadas correctamente y durante todo el año.

El especialista advierte de que el cáncer de piel también puede aparecer en zonas poco expuestas al sol y en personas de cualquier tono de piel. Además, quienes tienen numerosos lunares, antecedentes personales o familiares de melanoma o una piel especialmente sensible a la radiación solar pueden necesitar una vigilancia más estrecha.

La regla ABCDE para reconocer lunares sospechosos

La autoexploración es otra de las herramientas fundamentales para detectar posibles cambios en la piel. El doctor Durán recomienda prestar atención a la conocida regla ABCDE, que recoge cinco características que pueden actuar como señales de alerta: asimetría, cuando las dos mitades de un lunar son diferentes; bordes irregulares o poco definidos; color, cuando presenta varios tonos; diámetro, especialmente si supera los seis milímetros; y evolución, cuando cambia de tamaño, forma, color o relieve.

También aconseja consultar con un dermatólogo si una lesión comienza a picar, duele, sangra o forma una costra sin causa aparente. El especialista recuerda que algunos melanomas pueden ser pequeños o presentar un aspecto diferente al de las lesiones habituales, por lo que resulta especialmente importante observar su evolución.

Otra herramienta es la denominada regla del patito feo, que consiste en identificar aquellos lunares que destacan por ser diferentes al resto. Según explica el doctor, los lunares de una misma persona suelen presentar características similares, por lo que cualquier lesión que rompa ese patrón merece atención.

Estas recomendaciones también se aplican a otras lesiones cutáneas, incluidas las que habitualmente se conocen como verrugas. En estos casos, conviene vigilar especialmente los cambios bruscos de color, forma o tamaño, así como la aparición de ulceraciones o sangrados.

Cómo realizar una autoexploración de la piel

El doctor Antonio José Durán recomienda dedicar unos minutos, aproximadamente una vez al mes, a revisar toda la superficie corporal con buena iluminación. Para facilitar esta tarea, aconseja utilizar un espejo de cuerpo entero y otro de mano.

La revisión debe incluir no solo las zonas más visibles, como la cara, los brazos y las piernas, sino también otras áreas que suelen pasar desapercibidas, como el cuero cabelludo, la espalda, las plantas de los pies y las palmas de las manos. Pedir ayuda a otra persona puede facilitar la exploración de aquellas zonas de difícil acceso.

El especialista insiste en que conocer el aspecto habitual de nuestra piel y prestar atención a cualquier cambio es esencial para identificar posibles lesiones y acudir al dermatólogo cuando sea necesario.