Tras su llegada confirmada en 2018, esta especie invasora ha protagonizado una expansión imparable por los espacios naturales de toda la comarca, llegando también a zonas urbanas y continuando hacia otras provincias como Málaga o Sevilla
En los últimos años, el avispón oriental (Vespa orientalis) ha pasado de ser una presencia ocasional para instalarse definitivamente en el Campo de Gibraltar, alarmando apicultores, medioambientalistas y autoridades locales. Su expansión responde a su gran capacidad de adaptación a nuestro entorno y su voracidad depredadora hacia otros insectos, especialmente las abejas melíferas.
Originario del extremo oriental del Mediterráneo, se detectó por primera vez en Andalucía en 2018, extendiéndose rápidamente por las provincias de Málaga y Cádiz. Nuestra comarca ha tenido un desafortunado protagonismo en esta invasión ya que los expertos coinciden en que esta especie tuvo que llegar a la península a través del Puerto de Algeciras, transportada inadvertidamente en contenedores de frutas u otros productos importados.
Concretamente, su presencia en Algeciras fue comunicada a las autoridades competentes tras su detección por socios de la Sociedad Gaditana de Historia Natural en otoño de 2018. A partir de ahí, se ha ido expandiendo por toda la comarca y otras zonas de Andalucía de forma imparable. Gracias al seguimiento que realizan diferentes colectivos científicos y técnicos municipales y autonómicos, se ha confirmado que sólo del 2023 al 2024 creció el número de avistamientos de avispones orientales en un 30% en Andalucía.
Cómo identificarlo y cómo actuar
El avispón oriental es fácil de identificar: su color rojizo-marrón con franjas amarillas en el abdomen y su comportamiento bajo tierra lo diferencian de otras avispas invasoras que no están presentes en la comarca, como la avispa asiática o la bicolor.
Su picadura es dolorosa, provocando el consecuente enrojecimiento e inflamación local en la piel, pero no especialmente peligrosa salvo para las personas sensibles o alérgicas, que pueden sufrir reacciones más graves.
Cuando se detecta un posible nido (a menudo subterráneo o en grietas de muros), se recomienda no manipularlo a los no expertos. Acercarse al nido o incluso aplastar algún ejemplar genera feromonas de alarma que pueden desencadenar ataques colectivos. Las autoridades aconsejan contactar siempre con servicios especializados para su retirada segura, además de alertar, señalizar la zona si es posible y evitar movimientos bruscos cerca del nido.
Desde el verano hasta el pleno otoño, como ahora, es cuando las colonias de Vespa orientalis se encuentran en su momento de mayor actividad y tamaño. Las obreras intensifican la caza de abejas para alimentar a las larvas y roban polen y miel de sus colmenas. De ahí el enorme tamaño de nidos encontrados recientemente en el Pinar del Rey.
Con las primeras bajas temperaturas del invierno será cuando la colonia muera por completo, con excepción de las reinas fecundadas, que buscarán refugio para hibernar hasta comenzar un nuevo ciclo la primavera siguiente. Ellas se encargan de construir los nidos primarios en primavera para iniciar su futura colonia, siendo entonces el mejor momento para capturarlas antes de que su número crezca de forma desorbitada.
La apicultura, la gran perjudicada
Aunque la Vespa Orientalis es un depredador oportunista, su especial predilección por las abejas melíferas y otros insectos polinizadores la convierte en un peligro directo y constante para la apicultura local.
Los apicultores de la zona se quejan amargamente de los efectos de la creciente presencia, que según estudios realizados en Israel, donde esta especie es autóctona, pueden cazar hasta 30 abejas por avispón al día. Es decir, sólo un pequeño grupo puede hacer desaparecer una colmena de abejas entera en pocas horas.
Así ha venido ocurriendo en nuestra tierra especialmente en los últimos dos años, cuando apenas queda algún espacio libre de avispones. “Están por todos lados”, nos confirma Víctor Aguilar, un apicultor de Los Barrios. “Cada año solemos mover nuestras colmenas a una nueva ubicación, pero compañeros del resto de la comarca nos confirman que, prácticamente en cada pueblo están teniendo problemas con la avispa. Muchos de ellos han perdido colmenas enteras en estos años”.
Pero el sector de artesanos de la miel en el Campo de Gibraltar no es el único que clama por el control de esta especie invasora. En la jornada técnica organizada por el instituto de Estudios Campogibraltareño la pasada primavera en la Mancomunidad de Municipios, quedó patente la necesidad de control inminente del avance de esta avispa foránea.
Esta jornada, con la Asociación de Educación Ambiental ‘El Bosque Animado’, contó con el experto entomólogo Leopoldo Castro, que ante otros científicos, colectivos ciudadanos, apicultores, policía, técnicos de medio ambiente de la Administración local y autonómica, abogó por controlar la población de esta especie invasora mediante la detección y eliminación de sus nidos. Pero siempre de forma precisa e individual, ya que la colocación de trampas pasivas no elimina a las reinas, que pueden generar nuevos nidos, y puede afectar a las especies locales, al igual que el uso de plaguicidas.
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The oriental hornet: the invasive species that has conquered Campo de Gibraltar
Since its confirmed arrival in 2018, this invasive species has undergone an unstoppable expansion throughout the natural areas of the region, spreading into urban zones and continuing its advance towards other provinces such as Málaga and Seville.
In recent years, the oriental hornet (Vespa orientalis) has gone from being an occasional presence to becoming permanently established in the Campo de Gibraltar, alarming beekeepers, environmentalists, and local authorities. Its rapid expansion is due to its high adaptability to the local environment and its voracious predation on other insects, especially honeybees.
Originally from the eastern Mediterranean, it was first detected in Andalusia in 2018 and quickly spread across the provinces of Málaga and Cádiz. Unfortunately, our region has played a key role in this invasion, as experts agree that the species likely reached the peninsula through the Port of Algeciras, transported unnoticed in fruit containers or other imported goods.
Specifically, its presence in Algeciras was reported to the authorities after members of the Gaditana Society of Natural History detected it in the autumn of 2018. Since then, it has spread relentlessly throughout the region and into other parts of Andalusia. According to monitoring carried out by various scientific groups and local and regional authorities, the number of oriental hornet sightings increased by 30% across Andalusia between 2023 and 2024.
How to identify it and what to do
The oriental hornet is easy to identify: its reddish-brown colour with yellow bands on the abdomen and its nesting habits underground distinguish it from other invasive wasps not present in the area, such as the Asian hornet or the bicoloured wasp.
Its sting is painful and causes redness and local swelling but is not especially dangerous except for those who are sensitive or allergic, who may experience more severe reactions.
When a possible nest is found (often underground or in wall crevices), it is strongly advised not to disturb it unless you are a trained professional. Approaching the nest or even crushing a hornet releases alarm pheromones that can trigger collective attacks. Authorities recommend contacting specialist pest control services for safe removal, marking the area if possible, and avoiding sudden movements near the nest.
From summer through to late autumn, colonies of Vespa orientalis reach their peak activity and size. The worker hornets intensify their hunting of bees to feed the larvae and steal pollen and honey from hives. This explains the enormous nests recently found in the Pinar del Rey forest.
When the first cold temperatures of winter arrive, the colony dies out completely except for the fertilised queens, which seek shelter to hibernate before starting a new cycle the following spring. These queens build primary nests in spring to begin their future colonies, making that the best time of year to capture them before their numbers grow out of control.
Beekeeping, the main victim
Although Vespa orientalis is an opportunistic predator, its strong preference for honeybees and other pollinators makes it a direct and constant threat to local beekeeping.
Beekeepers in the area have voiced their frustration over the growing problem, noting that studies from Israel, where this species is native, show that a single hornet can kill up to 30 bees a day. This means that even a small group can destroy an entire hive in just a few hours.
This has been the case locally, particularly over the past two years, as there are now very few areas free from hornets. “They are everywhere,” says Víctor Aguilar, a beekeeper from Los Barrios. “Each year, we move our hives to new locations, but colleagues from across the region tell us they’re all facing the same problem. Many have lost entire hives in recent years.”
However, it’s not only honey producers in the Campo de Gibraltar who are calling for tighter control of this invasive species. During a technical workshop organised by the Campo de Gibraltar Studies Institute last spring at the Commonwealth of Municipalities, the urgent need to contain the spread of this foreign hornet was made clear.
The event, held in collaboration with the Environmental Education Association El Bosque Animado, featured expert entomologist Leopoldo Castro, who spoke before scientists, local citizens, beekeepers, police officers, and environmental technicians from both local and regional administrations. He emphasised the need to control this invasive population through targeted detection and removal of nests, warning that passive traps fail to eliminate queens, which can still establish new colonies, and may also harm native species, just as the use of pesticides does.

