Los embalses de Guadarranque y Charco Redondo alcanzan cifras muy destacadas tras las primeras lluvias de 2026, muy lejos de la imagen de escasez que marcaban los inviernos de la última década

El Campo de Gibraltar comienza 2026 con una fotografía poco habitual en los últimos años: embalses prácticamente llenos y una sensación generalizada de alivio tras un largo periodo marcado por la sequía y la incertidumbre hídrica. Las intensas lluvias registradas en las últimas semanas, especialmente con el paso del reciente temporal, han devuelto a los pantanos de Guadarranque y Charco Redondo a niveles que garantizan el abastecimiento a medio plazo, en un claro contraste con el pasado reciente.

Según los últimos datos oficiales del sistema Hidrosur (SAIH), el embalse de Guadarranque se sitúa actualmente en torno al 94 % de su capacidad, una cifra excepcional que lo coloca prácticamente al límite de su volumen máximo, que de hecho llegó a superar con el paso de la borrasca ‘Francis’. Por su parte, Charco Redondo alcanza aproximadamente el 71 %, un nivel sólido y estable que consolida la recuperación del otro gran embalse del sistema hídrico del Campo de Gibraltar, muy castigado con la pasada sequía.

Este escenario es consecuencia directa de un otoño e inicio de invierno especialmente lluviosos, como no había ocurrido durante los siete años consecutivos de sequía, que concluyeron durante la pasada primavera de 2025. 

El último episodio destacado de precipitaciones fue el temporal que atravesó la comarca durante la primera semana de enero, dejando registros muy significativos de precipitación. En puntos del interior, como Jimena o Castellar de la Frontera y zonas próximas a la serranía, se llegaron a superar los 200 litros por metro cuadrado en apenas 24 horas, mientras que en buena parte de la comarca los acumulados oscilaron entre 80 y 100 litros en pocos días. Una cantidad de agua que hizo temer por el desborde de ríos de la zona como el Guadarranque o el Guadiaro, llegando a provocar el desalojo preventivo de casi 500 hogares. 

No obstante, a pesar de las incidencias puntuales, en lo positivo este último temporal y lo acumulado durante el invierno han tenido un impacto inmediato en los recursos hídricos de la zona. La imagen actual contrasta de forma contundente con la que ofrecían estos mismos embalses hace más de diez años. En enero de 2015, Guadarranque apenas alcanzaba el 40–45 % de su capacidad, mientras que Charco Redondo se movía en torno al 35–38 %. Aquellos niveles, aunque no críticos, ya encendían las primeras alarmas de un ciclo seco que acabaría agravándose en los años posteriores y que terminó obligando a aplicar restricciones, campañas de concienciación y una gestión mucho más estricta del consumo.

Hoy la situación es radicalmente distinta. Guadarranque, con casi todo su vaso lleno, vuelve a convertirse en el gran regulador hídrico de la comarca, mientras que Charco Redondo consolida su papel como embalse estratégico para el suministro urbano e industrial. Esta recuperación no solo garantiza el abastecimiento a corto y medio plazo, sino que aporta una estabilidad muy necesaria para planificar con mayor seguridad los próximos meses.

Aun así, desde que el riesgo de la sequía se alejó ya hace unos meses, desde las administraciones y entidades gestoras se ha venido insistiendo en un mensaje claro: la bonanza actual no debe traducirse en complacencia ni en más derroches. El Campo de Gibraltar sigue siendo un territorio especialmente sensible a los ciclos de sequía y a la irregularidad climática, por lo que las lluvias abundantes de este invierno, aunque eviten volver a las restricciones en mucho tiempo, no deberían hacer olvidar la experiencia reciente ni la necesidad de mantener hábitos de consumo responsables.

De cara a las propias administraciones competentes, tampoco se debería dejar de lado la necesidad de infraestructuras y mejoras necesarias que aseguren el autoabastecimiento de agua en la zona. Algunas de ellas ya están en marcha en los últimos años, mientras que otras ya planificadas  no deberían caer en el olvido para no repetir en el futuro los problemas sufridos en la zona en un pasado muy reciente. 


The Campo de Gibraltar begins the year with record levels of stored water

The Guadarranque and Charco Redondo reservoirs reach highly notable levels after the first rains of 2026, far removed from the image of scarcity that characterised recent winters

The Campo de Gibraltar begins 2026 with an unusual picture compared to recent years: reservoirs almost full and a widespread sense of relief after a long period marked by drought and water uncertainty. The heavy rainfall recorded in recent weeks, particularly during the latest storm system, has returned the Guadarranque and Charco Redondo dams to levels that guarantee medium-term supply, in clear contrast with the recent past.

According to the latest official data from the Hidrosur system (SAIH), the Guadarranque reservoir is currently at around 94% of its capacity, an exceptional figure that places it virtually at its maximum volume, which was in fact exceeded during Storm “Francis”. Charco Redondo, meanwhile, stands at approximately 71%, a solid and stable level that confirms the recovery of the other major reservoir in the Campo de Gibraltar water system, which had been severely affected by the recent drought.

This situation is a direct result of an especially rainy autumn and early winter, something that had not occurred during the seven consecutive years of drought that ended last spring, in 2025.

The most recent significant rainfall episode was the storm that crossed the region during the first week of January, leaving very high precipitation records. In inland areas such as Jimena or Castellar de la Frontera and nearby mountainous zones, more than 200 litres per square metre were recorded in just 24 hours, while across much of the region accumulated rainfall ranged between 80 and 100 litres over a few days. This volume of water raised fears of rivers such as the Guadarranque and the Guadiaro overflowing, leading to the preventive evacuation of nearly 500 homes.

Nevertheless, despite isolated incidents, this latest storm and the rainfall accumulated over the winter have had an immediate positive impact on local water resources. The current image stands in stark contrast to that of just over ten years ago. In January 2015, Guadarranque barely reached 40–45% of its capacity, while Charco Redondo stood at around 35–38%. Although those levels were not critical, they already raised the first alarms of a dry cycle that would worsen in subsequent years, eventually forcing restrictions, awareness campaigns and much stricter consumption management.

Today the situation is radically different. Guadarranque, with almost its entire basin full, once again becomes the main water regulator for the region, while Charco Redondo consolidates its role as a strategic reservoir for urban and industrial supply. This recovery not only guarantees short- and medium-term supply, but also provides much-needed stability for planning the months ahead with greater confidence.

Even so, since the risk of drought eased several months ago, public authorities and water management bodies have consistently stressed a clear message: the current abundance must not lead to complacency or increased waste. The Campo de Gibraltar remains a territory particularly sensitive to drought cycles and climatic irregularity, and therefore the abundant rainfall this winter, while likely to prevent restrictions for some time, should not erase recent experience or the need to maintain responsible consumption habits.

For the relevant public administrations, the need for infrastructure and improvements to ensure water self-sufficiency in the area should not be overlooked either. Some of these measures have already been set in motion in recent years, while others, already planned, should not fall into neglect, in order to avoid repeating the problems suffered in the region in the very recent past.