El acuerdo entre Reino Unido y la UE sobre la frontera entre España y Gibraltar encara su recta final, a la espera de la ratificación del Parlamento Europeo para poder iniciar su aplicación

La histórica frontera que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción tiene los días contados. Si se cumplen los plazos previstos, la Verja será derribada en enero de 2026, poniendo fin al último muro que quedaba en la Europa continental y abriendo una nueva etapa en las relaciones entre España, Reino Unido y la Unión Europea.

El acuerdo político alcanzado en junio entre Bruselas y Londres,  y el Gobierno del Peñón está ultimándose en estos momentos y deberá ser ratificado en la Eurocámara antes de final de año. Según avanza El País, el texto jurídico en inglés está prácticamente cerrado, aunque todavía tendrá que traducirse a los 23 idiomas oficiales de la UE y superar su paso por el Parlamento Europeo, donde podrían surgir algunos flecos. Aun así, tanto la Comisión Europea como las partes implicadas confían en que el calendario se cumpla, pese a la prudencia del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo, que evita dar plazos concretos.

El pacto contempla un doble control en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar, con España asumiendo la responsabilidad principal en el aeródromo. Esto permitirá eliminar los controles terrestres de personas y mercancías, lo que supondrá un cambio histórico para los miles de trabajadores que cruzan a diario entre el Campo de Gibraltar y la colonia británica. El acuerdo incluye también la futura unión aduanera entre la UE y Gibraltar y la introducción de un sistema de imposición indirecta similar al IVA, aplicable al tabaco, con el objetivo de armonizar la fiscalidad y favorecer la prosperidad compartida en la comarca.

Más allá de los aspectos técnicos, el derribo de la Verja tiene un profundo valor simbólico. Cerrada en 1969 y reabierta en los años ochenta, su desaparición definitiva más de medio siglo después marcará el inicio de una nueva etapa de cooperación transfronteriza y el final de una barrera que durante décadas condicionó la vida de miles de familias en ambos lados.