Con la llegada del otoño comienza uno de los periodos más interesantes para visitar el estuario del río Guadiaro. Este enclave es considerado una de las ubicaciones más privilegiadas para observar uno de los fenómenos naturales más singulares del Campo de Gibraltar: la migración de las aves.
Con el cambio de estación millones de aves recorren miles de kilómetros durante sus desplazamientos migratorios entre Europa y África. Durante su recorrido, algunas aprovechan los espacios húmedos y las zonas costeras del Estrecho de Gibraltar como puntos de descanso y alimentación antes de continuar su viaje, ofreciendo así la oportunidad de observar de cerca a estas especies antes de que continúen su recorrido.
Una de las ubicaciones más privilegiadas para observar este fenómeno es el estuario del río Guadiaro. Ubicado en su desembocadura, sus aguas, zonas de vegetación y espacios húmedos proporcionan alimento y lugares de descanso para las aves durante sus desplazamientos. Su importancia para la avifauna ha llevado a que este enclave forme parte de la red de espacios protegidos como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
En total, se han contabilizado hasta 140 especies en el estuario del río Guadiaro durante las migraciones. Entre ellas destacan especies como el águila pescadora, que llama la atención por sus vuelos sobre el agua y sus espectaculares lances para capturar peces, y la espátula común, fácilmente reconocible por su característico pico largo y aplanado. A ellas se suman los flamencos y, durante los periodos migratorios, las aves limícolas adquieren un especial protagonismo, con especies como el correlimos común, el chorlitejo grande, el correlimos tridáctilo y el archibebe común.
El lugar cuenta con un recorrido de unos dos kilómetros que permite conocer el humedal y contemplar su paisaje desde distintos puntos. Se trata de una ruta sencilla que puede completarse en aproximadamente media hora y que transcurre junto a la playa, cerca de un área boscosa. Al tratarse de un recorrido sin sombra, es recomendable evitar las horas de mayor temperatura en los días calurosos de comienzos de otoño.
Cuando el verano comienza a despedirse, el estuario inicia así una de sus etapas de mayor interés. La migración de las aves recuerda que, al margen de la actividad habitual de Sotogrande, existe también una riqueza natural que ofrece diferentes formas de disfrutar del entorno y convierte este enclave en un lugar privilegiado para descubrir, observar y fotografiar la naturaleza.

