La inversión de 900.000 euros para el estudio de la mejora de la Autovía del Mediterráneo en estos tramos busca aliviar la congestión del tráfico entre el Campo de Gibraltar, Sotogrande y la Costa del Sol, con alternativas como variantes, nuevos accesos y mejor conexión con la AP-7
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha adjudicado por 900.000 euros el contrato para realizar un estudio previo de mejora de la Autovía del Mediterráneo (A-7) en su tramo occidental, comprendido entre Torremolinos (Málaga) y Torreguadiaro (Cádiz). Esta iniciativa responde a la urgente necesidad de mejorar la fluidez y la seguridad del tráfico en una de las zonas más saturadas de la red viaria del sur peninsular.
Este corredor conecta dos puntos clave: la Costa del Sol malagueña y el Campo de Gibraltar, incluyendo áreas de gran desarrollo como Sotogrande y Torreguadiaro. Durante los últimos años, el incremento del parque móvil, la actividad turística y el crecimiento residencial han elevado considerablemente la presión sobre esta vía, especialmente durante los meses de verano.
El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha subrayado que «el Ejecutivo sigue avanzando en su compromiso por reforzar las infraestructuras de movilidad», y ha recordado que el objeto del estudio es “analizar distintas alternativas para reforzar la conexión viaria, la fluidez y la seguridad en la zona”.
Entre las opciones que contempla el estudio destacan la ampliación de la capacidad actual de la A-7, la construcción de variantes para evitar los tramos más conflictivos, y la creación de nuevos accesos o conexiones con la autopista AP-7, así como la mejora de los enlaces existentes. Estas soluciones podrían suponer un alivio para municipios que hoy soportan un tráfico denso y continuado sin rutas alternativas eficientes, como Manilva, Casares Costa o San Roque.
En particular, el área de Torreguadiaro y Sotogrande, punto de acceso clave hacia el interior del Campo de Gibraltar y hacia zonas de alto interés turístico y residencial, se beneficiaría de una mejora de la conectividad con el resto de la Costa del Sol. La ausencia de variantes y la saturación de la vía actual provocan frecuentes retenciones que afectan tanto a residentes como a visitantes.
La adjudicación del estudio constituye un paso previo fundamental para que, una vez identificadas las mejores soluciones técnicas, se puedan acometer los proyectos de ejecución con financiación estatal o mediante colaboración público-privada.
El Ministerio recuerda que este estudio se enmarca en la estrategia de movilidad sostenible y segura del Gobierno, y que la mejora del tramo occidental de la A-7 será clave para garantizar el desarrollo equilibrado de todo el litoral sur andaluz.

