Por Miguel Sánchez
El Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar ha puesto el foco en la importancia de revisar diagnósticos neurológicos realizados durante la infancia con motivo del Día Nacional de la Epilepsia, que se celebra este domingo 24 de mayo. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 50 millones de personas padecen epilepsia en todo el mundo, una enfermedad que en muchos casos está relacionada con encefalopatías epilépticas del neurodesarrollo y otras patologías raras que pueden permanecer sin diagnosticar correctamente durante décadas.
El jefe de Neurología del centro hospitalario, el doctor Luis Lobato, ha señalado que los avances en neurología, genética y neuroimagen permiten actualmente revisar diagnósticos antiguos y ofrecer tratamientos más precisos. “Nunca es tarde para llegar a un diagnóstico preciso”, afirma el especialista, quien explica que muchas personas adultas han convivido durante años con diagnósticos erróneos como parálisis cerebral o daño por sufrimiento fetal, cuando en realidad podrían padecer una encefalopatía epiléptica de origen genético.
El especialista recuerda que muchas de estas enfermedades fueron consideradas históricamente patologías exclusivamente pediátricas. Sin embargo, el aumento de la supervivencia y la mejora de los cuidados médicos han evidenciado que persisten en la edad adulta y continúan provocando importantes dificultades cognitivas, funcionales y conductuales. Entre ellas destaca el Síndrome de Dravet, identificado a finales de los años 70 y asociado no solo a crisis epilépticas, sino también a problemas motores, del habla, del sueño y retraso cognitivo.
Desde Quirónsalud Campo de Gibraltar subrayan además que la expresión clínica de estas patologías cambia con la edad, lo que dificulta su detección en adultos. Las crisis epilépticas pueden transformarse con el paso de los años y aparecer acompañadas de deterioro cognitivo progresivo, alteraciones del comportamiento, problemas emocionales o trastornos del movimiento. Por ello, el doctor Lobato considera fundamental sospechar de una encefalopatía epiléptica en pacientes con epilepsia resistente a tratamientos, especialmente cuando las crisis comenzaron antes de los cinco años y existen alteraciones cognitivas o conductuales.
El neurólogo destaca también el papel de las nuevas técnicas diagnósticas, como los estudios genéticos mediante secuenciación de nueva generación o las resonancias magnéticas avanzadas, capaces de detectar alteraciones que antes pasaban desapercibidas. Según explica, estas herramientas permiten modificar el tratamiento hasta en la mitad de los casos, mejorando no solo el control de las crisis, sino también la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.

