Por OLIMPIA TARDÁ, gerente del International Montessori School
psicóloga infantil, especialista en coaching familiar

Vivimos en un mundo muy cambiante, a veces, los procesos de cambio exigen rapidez e inmediatez. Mantenerse actualizados se convierte en algo necesario para poder adaptarnos a los nuevos desafíos tecnológicos, transformaciones sociales, económicas, políticas… Así, la educación para toda la vida se señala como algo necesario si no queremos quedarnos completamente fuera de onda.

El proceso de enseñanza-aprendizaje ha pasado de ser una etapa que abarcaba la infancia y la juventud para convertirse en un proceso que se extiende y amplia a lo largo de los años. Hoy día no es raro encontrar a adultos de mediana o, incluso de avanzada edad, haciendo una segunda carrera, un curso de actualización, un máster…los conocimientos se quedan obsoletos ante los nuevos avances y las habilidades para enfrentar los actuales entornos labores tienen igualmente que ser aprendidas o mejoradas si no queremos sufrir el impacto del cambio cultural y valores al que se ven sometidas las empresas.

Son muchas las personas que acostumbradas a trabajar en un determinado tipo de  cultura empresarial dejan de sentirse identificados con la misma ante cambios estratégicos impuestos por  nuevos equipo de liderazgo y se encuentran con que ya no encajan, o muchas otras, especialmente mujeres, que sienten una profunda transformación interior con la maternidad y deciden salirse de un entorno laboral que ya no sólo no les aporta si no que les drena….a veces, estas crisis devengan en un proceso de transformación vital que nos convierte en alguien diferente.

Existe una práctica japonesa, el Kintsugui , que consiste en que cuando una pieza de cerámica se rompe en lugar de tirarla se reparan las grietas con una resina de oro, plata o platino. Más que ocultar los daños, celebra las cicatrices y la historia del objeto, convirtiendo la imperfección en belleza única y sofisticada. Este arte simboliza la resiliencia, aceptando que las cicatrices y los fallos son parte de la vida y pueden transformarse en algo más valioso. Se basa en la idea de que las roturas y reparaciones son parte de la historia de un objeto y deben mostrarse, no ocultarse, realzando su valor; me rompí pero aquí estoy con mis grietas, ahora soy mejor y más fuerte. Las personas que han atravesado crisis desarrollan una fortaleza particular de quien ha sido herido y ha a prendido a sanar, ha dudado, ha buscado y ha encontrado respuestas para seguir adelante reforzado.

En muchas ocasiones el aprendizaje se convierte en esa vía de reconstrucción. Aprender nuevas habilidades, nuevos conocimientos, nos abre a un nuevo escenario de crecimiento personal y profesional que nos abrirá nuevos caminos. Hoy, el acceso a los contenidos se ha democratizado de manera brutal , desde el salón de nuestro hogar y a golpe de click tenemos acceso a una gran cantidad de conocimientos, desde universidades, bibliotecas, a plataformas gratuitas, particulares que comparten sus conocimientos en redes,… El aprendizaje nos ayuda a desarrollar una mentalidad enfocada en la mejora constante permitiéndonos explorar nuevos retos y alcanzar nuestro máximo potencial.

________________________

Professional Kintsugi: The Art of Repairing Our Careers with Golden Threads

We live in a rapidly changing world; at times, processes of change demand speed and immediacy. Staying up to date becomes essential if we are to adapt to new technological challenges and social, economic and political transformations. Lifelong learning is therefore seen as a necessity if we do not want to fall completely out of step.

The teaching–learning process has moved from being a stage limited to childhood and youth to becoming a process that extends and expands throughout our lives. Nowadays, it is not uncommon to find middle-aged or even older adults pursuing a second degree, a refresher course or a master’s qualification. Knowledge quickly becomes obsolete in the face of new advances, and the skills required to navigate today’s working environments must likewise be learned or improved if we are not to suffer the impact of cultural and value changes affecting organisations.

Many people who are accustomed to working within a certain type of corporate culture stop identifying with it when strategic changes are imposed by new leadership teams and find that they no longer fit in. Others, especially women, experience a profound inner transformation with motherhood and decide to step away from a working environment that no longer contributes to their wellbeing and instead drains them. Sometimes, these crises lead to a process of life transformation that turns us into someone different.

There is a Japanese practice, Kintsugi, which consists of repairing broken pieces of pottery with gold, silver or platinum resin instead of discarding them. Rather than hiding the damage, it celebrates the scars and the object’s history, turning imperfection into unique and refined beauty. This art symbolises resilience, accepting that scars and flaws are part of life and can be transformed into something more valuable. It is based on the idea that breakages and repairs are part of an object’s story and should be displayed, not concealed, enhancing its worth: I broke, but here I am with my cracks; now I am better and stronger. People who have been through crises develop a particular strength born of having been wounded and having learned to heal, to doubt, to search and to find answers in order to move forward reinforced.

Very often, learning becomes that path to reconstruction. Acquiring new skills and new knowledge opens up a new landscape of personal and professional growth that leads us along new paths. Today, access to knowledge has been dramatically democratised: from the comfort of our homes and with a single click, we can access vast amounts of information from universities, libraries, free platforms, and individuals who share their expertise online. Learning helps us develop a mindset focused on continuous improvement, allowing us to explore new challenges and reach our full potential.