Hemos vuelto a ver manifestaciones multitudinarias en conmemoración del día de la mujer. Cada año, las celebraciones del 8M tratan de reivindicar los derechos de las mujeres.

La Constitución, en 1978, consagró la igualdad y no discriminación, eliminando la necesidad de permiso marital para trabajar o abrir cuentas bancarias. Hoy día, varias décadas después de la redacción de dicho texto, se han logrado importantes avances en materia de derechos de la mujer en España. Sin embargo, a pesar de los avances logrados, persisten desafíos en la lucha por la igualdad de género que siguen necesitando atención.

La incorporación de la mujer al trabajo ha traído muchísimos avances en materia de igualdad de género. Hoy en día las mujeres emprenden, lideran empresas, y ocupan posiciones profesionales destacadas. Sin embargo, todas estas oportunidades suelen ir ligadas a una fuerte presión psicológica. La necesidad de demostrar que se es una buena profesional, la responsabilidad del cuidado de la familia que, aunque en estos tiempos está mucho más compartida, la carga mental en muchos casos sigue siendo mayor en el caso de la mujer, y esto a la larga produce un enorme agotamiento físico y psíquico. Por otro lado, en un mundo cada vez más virtual en el que las redes muestran una vida idílica con madres perfectas, productivas, que tienen tiempo para ir al gym , que se cuidan, que salen, tienen muchos planes con amigos, que son felices y sonríen todo el rato, ha llevado a muchas de ellas a un enorme nivel de autoexigencia e hiperperfeccionismo que hace que nunca se sientan suficientes generándose graves problemas de ansiedad y pérdida de autoestima.

Ser mujer en el mundo actual es, muchas veces, caminar con una mochila invisible llena de expectativas tanto propias, como sociales, laborales y familiares, una mochila que se hace aún mayor en el caso de que se tengan hijos porque habría que añadir, además, el sentimiento de culpa que envuelve a aquellas mamás que por soportar jornadas laborales maratonianas se ven en la obligación de delegar el cuidado de los hijos en manos de abuelos, o cuidadores externos.

Las madres españolas están a la cabeza en ansiedad y agotamiento. Es la conclusión de una encuesta europea que revela que el 78% de las madres españolas declaran sentirse mentalmente sobrecargadas, en comparación con el 67% de media en el caso de las europeas, lo que evidencia la necesidad de aplicar políticas de bienestar y corresponsabilidad que garanticen entornos laborales más saludables y permitan construir un futuro más igualitario.

Acompañar a la maternidad no solo desde la política, también desde las empresas y desde la propia familia, se hace completamente necesario para poder crear una sociedad más justa. Porque como decía un proverbio africano,” para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. Una comunidad que aporte apoyo, valores y seguridad. Una tribu formada por amigos, familiares, escuelas y vecinos colaborando juntos para ofrecer un entorno afectuoso, socializador y coherente, para evitar la crianza en solitario.

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The invisible backpack: the burden of perfection for modern women

We have once again witnessed mass demonstrations in commemoration of International Women’s Day. Every year, the 8M celebrations serve as a vital platform to advocate for women’s rights.

In 1978, the Spanish Constitution enshrined equality and non-discrimination, eliminating the archaic need for marital permission to work or open bank accounts. Today, decades after that text was drafted, significant progress has been made regarding women’s rights in Spain. However, despite these milestones, persistent challenges in the struggle for gender equality still demand our urgent attention.

The integration of women into the workforce has brought immense progress. Today, women are entrepreneurs, business leaders, and hold prominent professional positions. Yet, these opportunities often come tethered to intense psychological pressure. The constant need to prove professional excellence, coupled with the responsibility of family care which, while more shared today, still falls disproportionately on women in terms of mental load,leads to profound physical and mental exhaustion in the long run.

Furthermore, in an increasingly virtual world where social media portrays an idyllic life, perfectly productive mothers who find time for the gym, self-care, social outings, and constant happiness, many women have been pushed toward a level of self-demand and hyper-perfectionism. This creates a chronic sense of inadequacy, leading to serious issues with anxiety and self-esteem.

Being a woman in today’s world often feels like walking with an «invisible backpack» filled with expectations: personal, social, professional, and familial. This burden grows even heavier for those with children, adding a layer of guilt for mothers who, due to marathon workdays, find themselves forced to delegate childcare to grandparents or external caregivers.

Spanish mothers are leading the rankings in anxiety and burnout. This is the conclusion of a European survey revealing that 78% of Spanish mothers report feeling mentally overloaded, compared to a 67% average among their European counterparts. This data highlights the pressing need for wellbeing policies and co-responsibility frameworks that guarantee healthier work environments and a more egalitarian future.

Supporting motherhood is not just a task for policymakers; it is a necessity for corporations and families alike to create a fairer society. As the African proverb wisely states: «It takes a whole village to raise a child.» We need a community that provides support, values, and security—a «tribe» formed by friends, family, schools, and neighbors working together to offer an affectionate, socialized, and coherent environment, ensuring that no one has to face the challenges of upbringing alone.