Encuentros de SGplus

Seis empresarias de distintos sectores comparten en nuestros Encuentros de SGplus su experiencia al frente de sus respectivos proyectos empresariales en Sotogrande y reflexionan sobre el emprendimiento, la diversidad de clientes y la exigencia de calidad en su actividad

En Sotogrande, uno de los enclaves residenciales más singulares del sur de Europa, conviven nacionalidades, estilos de vida y proyectos empresariales muy diversos. En ese contexto, el emprendimiento se ha convertido en una de las piezas clave del tejido económico local, con profesionales que han encontrado en esta zona un espacio fértil para desarrollar sus iniciativas.

Dentro de esta ebullición emprendedora, destaca sin duda el papel de la mujer, con muchos y exitosos proyectos empresariales protagonizados por mujeres en la zona que han conseguido llegar al éxito y la consolidación de su actividad. En nuestro Encuentro de esta edición reunimos a: Stephanie Noll, de Noll Sotogrande; Nuria Ruiz, arquitecta del estudio NA; Marta Bassadone, de L’essenza; Ana Silva O’Reilly, de Collect Corner; Martina Jurado, de Martina Rentals & Maintenance; y Olimpia Tardá, de International Montessori School. Seis empresarias de sectores tan distintos como la arquitectura, la educación, la gestión inmobiliaria o la salud y belleza que compartieron sus experiencias y reflexiones sobre lo que significa emprender en este entorno tan particular, desde la exigencia del mercado local, la relación con los clientes o las oportunidades que ofrece Sotogrande para quienes deciden emprender.

Pero hablando del papel específico de la mujer en el mundo empresarial, varias participantes coincidieron en señalar la positiva evolución que se ha vivido en las últimas décadas. “En nuestro sector (el inmobiliario), actualmente la presencia femenina es muy importante. Creo que incluso hoy en día hay más mujeres que hombres en este negocio”, apuntaba Stephanie, coincidiendo con Martina.

No obstante, la propietaria de Martina Rentals & Maintenance señalaba también que, “en Sotogrande siempre han trabajado muchas mujeres. Yo empecé en el año 2000 y en nuestra oficina éramos diez mujeres y sólo tres hombres. Aunque es cierto que la evolución ha venido en algunos puestos de responsabilidad. Antiguamente, por ejemplo, los abogados, el departamento técnico o directivos en la zona eran casi todos hombres. Eso también ha ido cambiando, pero ya entonces, sobre todo en trabajos de cara al público, éramos la mayoría mujeres”.

“Con productos como las viviendas de lujo, no sólo vendemos la calidad del producto en sí, también los detalles de la ubicación, los servicios que encuentras alrededor… y en esos detalles creo que las mujeres tenemos una sensibilidad especial con respecto a los hombres que al cliente le gusta”, apuntaba Stephanie. “Más vista para el detalle”, añadía Marta, “y más empatía, quizá”, señalaba también Olimpia. “Pero creo que para que un equipo que tenga éxito en este sector debe ser una mezcla de hombres y mujeres”, concluía Stephanie.

“En mi sector sí creo que ha sido un poco más difícil”, señalaba la arquitecta Nuria Ruiz. “Al final tienes que demostrarle tu capacidad al cliente y ganarte la confianza de quien va a poner en tus manos un proyecto de dos o tres millones de euros. Que tenga la tranquilidad de que tú técnicamente vas a saber resolver todo. Lograr esa confianza no ha sido fácil, pero al final, con constancia y trabajo se consigue”.

“En mi caso es curioso que hay clientes que me buscan a mí para preguntarme algunas cosas y otros sólo le preguntan a mi marido”, afirmaba entre risas Ana, de Collect Corner, mientras el resto de las participantes señalaban que, salvo algún caso muy aislado, nunca han tenido ningún episodio desagradable en Sotogrande de discriminación por ser mujer.

En otro aspecto en el que en los últimos años se ha producido un cambio notable, según nuestras invitadas, es en la forma en que las mujeres emprendedoras se relacionan entre sí y construyen redes de apoyo. “Yo últimamente noto que se están formando muchas comunidades de mujeres empresarias. No necesariamente solo aquí, pero sí en distintos ámbitos profesionales. En los últimos años he notado un cambio”, señalaba Marta Bassadone ante el asentimiento de otras compañeras. “También hay más grupos de networking. Y a raíz de ahí surgen amistades entre mujeres que conectan más. A veces nosotras quedamos para tomar un café y contarnos los problemas del día a día, a ver qué podemos hacer o qué ideas se nos ocurren”, confirmaba Olimpia.

“El emprendedor muchas veces se siente muy solo, tanto hombre como mujer. Pero compartimos inquietudes y problemas del día a día. Y en eso las mujeres quizá nos entendemos más, porque además de nuestra empresa también tenemos la familia. La conciliación a veces se complica y llevamos esa doble carga de la empresa y la familia”, añadía la propietaria del International Montessori School.

El coloquio puso también el foco en las particularidades del mercado de Sotogrande, un entorno con grandes oportunidades pero también con un nivel de exigencia muy elevado. “Mucha gente piensa que como esto es Sotogrande aquí hay dinero y cualquier negocio va a funcionar. Y no es así”, afirmaba Marta. “Aquí el problema no es el dinero, la clave es la calidad del servicio, porque el cliente es muy exigente”, añadía Ana. “Si quieres trabajar aquí tienes que ofrecer algo que esté a la altura”, confirmaban otras invitadas como Martina y Nuria.

En ese sentido, varias de las participantes coincidieron en que Sotogrande obliga a los profesionales a mantener un nivel de mejora constante, como explicaba Marta. “Nosotras mismas nos exigimos cada vez más para ofrecer un mejor servicio. Queremos dar algo más, algo diferente, para destacar”.

A esa exigencia se suma además la particular dinámica del mercado local, marcado durante años por la estacionalidad y por la rotación de residentes internacionales. “El mercado de Sotogrande tampoco es tan fácil. Cambia mucho, porque hay familias que vienen unos años y luego se van, y otras que llegan nuevas”, apuntaba Olimpia. “Ahora sí es verdad que cada vez hay más gente viviendo todo el año, pero eso es algo relativamente reciente”.

En ese escenario, conocer bien el entorno y analizar con detalle cada proyecto resulta fundamental para quienes quieren emprender en la zona. “Si una chica joven quisiera montar un negocio aquí, lo primero es analizar muy bien el mercado”, afirmaban Stephanie y Nuria. “Hay que ver si la demanda existe en realidad, pero igualmente que se atreva. Si no tiene éxito siempre se puede volver a intentar”, añadía Martina.

Esa reflexión se acompaña también de otra idea que apareció durante la conversación: la importancia del equipo humano. “Para mí una de las claves del emprendimiento es escoger muy bien a las personas que te acompañan. El COVID fue el momento que más me enseñó como empresaria. Me hizo mucho más resiliente y me di cuenta de lo importante que es tener un buen equipo”, afirmaba Olimpia. “Por eso hay que cuidar a tul equipo”, añadía Ana. “Si cuidas a tu gente, el equipo responde”.

Junto al equipo, otro de los pilares fundamentales de cualquier negocio en un entorno como Sotogrande, donde el trato personal y la confianza son esenciales, es la relación con los clientes.

“Cuando los clientes te escriben agradeciendo el trabajo y diciendo que somos de los mejores de la zona, eso te da fuerza para seguir mejorando”, explicaba Stephanie. Una confianza mutua se traduce incluso en gestos inesperados. “He tenido clientes que incluso cuando he decidido tomarme unas vacaciones me han dicho: ‘No te preocupes, ese mes no iremos a Sotogrande”, explicaba Martina.

“Es que un negocio nunca es estable. Siempre surgen problemas. Superas uno y luego viene otro”, reconocía Marta. “Pero cuando vas superando esas dificultades y ves que los clientes siguen apoyándote, esa satisfacción compensa todo”.

Pese a los retos, el balance general que transmitieron las participantes fue claramente positivo. Todas coincidieron en que Sotogrande sigue siendo un lugar lleno de oportunidades para quienes quieren desarrollar un proyecto empresarial con identidad propia y un lugar de oportunidades para la mujer empresaria en muchos sectores distintos.

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SGplus Gatherings

Businesswomen in Sotogrande

Six businesswomen from different sectors share their experiences leading their respective enterprises in Sotogrande during our SGplus Gathering, reflecting on entrepreneurship, the diversity of clients, and the high standards required in their work.

In Sotogrande, one of the most distinctive residential areas in southern Europe, a wide variety of nationalities, lifestyles and business ventures coexist. In this context, entrepreneurship has become a key component of the local economic fabric, with professionals finding a fertile space to develop their initiatives.

Within this entrepreneurial surge, the role of women stands out, with numerous successful business projects led by women in the area achieving recognition and establishing a solid presence. In this edition of our SGplus Gathering, we brought together Stephanie Noll of Noll Sotogrande; Nuria Ruiz, architect at NA Arquitectos; Marta Bassadone of L’essenza; Ana Silva O’Reilly of Collect Corner; Martina Jurado of Martina Rentals & Maintenance; and Olimpia Tardá of International Montessori School. These six entrepreneurs, from sectors as diverse as architecture, education, real estate management, and health and beauty, shared their experiences and reflections on what it means to run a business in this unique environment, addressing local market demands, client relationships, and the opportunities Sotogrande offers to those who decide to start a venture.

Regarding the specific role of women in business, several participants agreed on the positive evolution over recent decades. “In our sector (real estate), female presence is now very significant. I think there are even more women than men in this business today,” Stephanie noted, with Martina agreeing.

Martina, owner of Martina Rentals & Maintenance, also pointed out, “In Sotogrande, women have always worked here. I started in 2000, and in our office there were ten women and only three men. Although there has been progress in certain leadership positions—formerly, for example, lawyers, technical departments or executives were almost all men—back then, especially in client-facing roles, women were the majority.”

Stephanie added, “With products like luxury homes, we don’t just sell the quality of the property itself, but also the details of the location, the surrounding services… and in these details, I think women have a special sensitivity compared to men that clients appreciate.” Marta commented, “A keener eye for detail,” while Olimpia added, “and perhaps more empathy.” Stephanie concluded, “But for a team to succeed in this sector, it needs a mix of men and women.”

Nuria Ruiz highlighted that her sector has faced slightly more challenges. “Ultimately, you have to prove your competence to the client and earn the trust of someone who will entrust you with a project worth two or three million euros. Achieving that confidence hasn’t been easy, but persistence and hard work make it possible.”

Ana from Collect Corner noted with a smile, “Interestingly, some clients come to me for certain questions, and others only ask my husband,” while the other participants agreed that, aside from isolated cases, they have never experienced discrimination in Sotogrande for being women.

Another notable change over recent years, according to our guests, is how entrepreneurial women interact and build support networks. “I’ve recently noticed the formation of many women’s business communities—not necessarily just here, but across professional fields. Over the last few years, I’ve seen a shift,” Marta observed, with nods of agreement. Olimpia added, “There are also more networking groups. Friendships emerge from these connections, where women share experiences and discuss daily challenges and ideas.”

Olimpia further explained, “Entrepreneurs often feel very alone, men and women alike. But we share concerns and daily problems, and in that, women perhaps relate better, because in addition to our business, we also manage family life. Balancing both can be complex.”

The discussion also focused on the peculiarities of the Sotogrande market, which offers great opportunities but demands a high level of excellence. “Many people think that because this is Sotogrande, there’s money and any business will succeed. That’s not the case,” Marta said. Ana added, “Here, the key isn’t money; it’s the quality of service, because clients are very demanding.” Other participants, including Martina and Nuria, agreed, “If you want to operate here, you must deliver at a high standard.”

Several participants noted that Sotogrande compels professionals to pursue continuous improvement. Marta said, “We constantly push ourselves to provide a better service. We aim to offer something more, something different, to stand out.”

This demand is compounded by the local market’s seasonal dynamics and the turnover of international residents. Olimpia remarked, “The Sotogrande market isn’t easy. It changes a lot, with families coming for a few years and then leaving, while others arrive. Now more people live here year-round, but that’s relatively recent.”

In this scenario, understanding the environment and carefully analysing each project is essential for anyone wanting to launch a business here. Stephanie and Nuria emphasised, “A young woman wanting to start a business here must first study the market thoroughly.” Martina added, “If it doesn’t succeed, she can always try again.”

Another key point raised during the discussion was the importance of the human team. “One of the keys to entrepreneurship is choosing the right people to accompany you. COVID was a moment that taught me a lot as a businesswoman. It made me more resilient and showed me how crucial a strong team is,” said Olimpia. Ana added, “You must take care of your team. If you do, they respond.”

Alongside the team, client relationships are fundamental in Sotogrande, where personal attention and trust are essential. Stephanie noted, “When clients write to thank you and say we are among the best in the area, it motivates you to keep improving.” Martina added, “I’ve even had clients tell me not to worry if I take a holiday, saying, ‘We won’t be coming to Sotogrande that month.’”

Marta acknowledged the challenges: “A business is never stable. Problems always arise. You solve one, and then another comes along. But when you overcome difficulties and see clients continuing to support you, that satisfaction outweighs everything.”

Despite the challenges, the participants’ overall assessment was clearly positive. They all agreed that Sotogrande remains full of opportunities for those wishing to develop a business with its own identity, and a place that offers significant opportunities for women entrepreneurs across multiple sectors.