Nuestro acuarelista Paco Hernández nos ofrece una escena muy concreta de los pantalanes de Puerto Sotogrande, que le evoca las sensaciones del otoño en la zona, tras el bullicioso verano
En los días tranquilos cuando Sotogrande recupera su ritmo pausado tras el verano, algunas pequeñas escenas pueden inspirar sensaciones muy certeras bajo la adecuada mirada de un artista. Esta acuarela recoge uno de esos instantes: dos embarcaciones que descansan juntas y en silencio tras la temporada estival captan la atención de Paco Hernández, que encuentra con ellas una pequeña historia cotidiana, íntima y reconocible para quienes conocen la marina de Sotogrande.
La acuarela
La obra muestra una escena portuaria luminosa y contenida. En primer plano, el agua turquesa refleja con delicadeza los tonos del entorno, creando una superficie tranquila que sostiene la composición. Dos barcos pequeños reposan amarrados junto a un muro de piedra que aporta estabilidad visual y marca la transición hacia el fondo.
Detrás, un edificio de fachada rosada y contraventanas verdes introduce un contraste cálido, mientras una palmera y algunas plantas suavizan el conjunto. La atmósfera es reposada, casi suspendida, reforzada por pinceladas sueltas y ágiles que capturan la luz sin rigidez. Los verdes esmeralda, ocres y rosados se equilibran para transmitir la calma de un puerto que respira despacio.
Impresiones del artista
Hoy, caminando por el puerto, me he parado a observar esta pareja de barcos, entre la quietud del agua y la calma que impera cuando quedan atrás los meses más concurridos de la temporada estival.
Los miraba y casi podía escucharlos decir: «¡Por fin solos!». Una frase muy conocida por estos lares, y que los de aquí saben perfectamente a qué me refiero.
En cierto modo, los barcos siempre desprenden cierto aire de vida, incluso cuando todo parece estar en calma. Así que, sin más ruido que el del puerto, me he puesto manos a la obra, dejando que mi verde esmeralda hiciera de las suyas mientras estos dos protagonistas parecían posar tranquilamente para mí.
Y así, entre agua, pigmentos y silencios, ha nacido esta pequeña escena.
Porque a veces, para pintar, solo hace falta detenerse, mirar y dejar que las cosas sucedan.
Material utilizado:
Pinceles Escoda Último para las primeras aguadas y Escoda Perla para los detalles
Pigmentos: White Nights.

