Por Salvador Puerto

La salida de Jon Rahm y Sergio García debilita el proyecto saudí y pone en cuestión la continuidad de Valderrama en su calendario. El futuro del golf internacional en zona pasa por explorar alternativas y aprovechar el prestigio de sus grandes recorridos

Por mucho que se diga que “el show debe continuar”, el brillo farandulero de LIV Golf parece apagarse irremediablemente. La confirmada marcha de Jon Rahm supone un golpe directo a la línea de flotación de una competición que nació con la ambición de transformar el golf profesional a golpe de inversión saudí, pero que atraviesa ahora uno de sus momentos más delicados.

​La salida de una de sus principales estrellas, a la que se suma la de Sergio García y los rumores sobre otras grandes figuras como Bryson DeChambeau, Cameron Smith o Dustin Johnson, obliga a preguntarse hasta qué punto podrá mantener su atractivo deportivo y comercial.

​La retirada de la financiación saudí han forzado a LIV a buscar inversores alternativos y replantear su modelo. Y aunque sus responsables siguen afirmando su continuidad en 2027, las incógnitas son evidentes en una competición que se creó atrayendo con millonadas a grandes figuras del golf como principal (y único) argumento para desafiar al PGA Tour y al DP World Tour.

​En Sotogrande, esta crisis tiene una lectura directa. Valderrama ha sido durante cuatro temporadas la sede española de LIV Golf, manteniendo sobre el campo sanroqueño su habitual exposición internacional gracias al golf de élite. Sin embargo, la posibilidad de que el circuito reduzca su dimensión o no consiga consolidarse obliga a pensar en qué ocurrirá en el futuro más inmediato.

​El director de Valderrama, Javier Reviriego, ya abordó esta cuestión este año en uno de los Encuentros de SGplus, cuando explicó que estaban “muy satisfechos con los resultados de su relación con LIV Golf” aunque reconocía que la continuidad dependería de la capacidad de la liga para encontrar financiación alternativa a la de los fondos árabes. Reviriego adelantó, además, que desde Valderrama “ya estaban trabajando en opciones de futuro”, porque ellos “siempre trabajan a diez años vista”.

​Sus palabras permiten interpretar que el club no contempla esta incertidumbre desde la improvisación. Sin dar por hecha aún la ruptura con LIV, esa planificación a largo plazo apunta a que Valderrama estará trabajando en alternativas para regresar, si fuera necesario, a los tradicionales circuitos internacionales. Su prestigio, su historia y su experiencia organizativa constituyen avales más que suficientes para ese retorno.

​Porque lo extraño, y negativo para Sotogrande, sería que una de las zonas de mayor vinculación con el golf de Europa quedase apartada del calendario de las principales competiciones internacionales, teniendo en cuenta que presenta además varias alternativas de calidad reconocida.

​El Real Club de Golf Sotogrande ya lo demostró acogiendo exitosamente el Andalucía Masters del DP World Tour en 2023 y 2024 que, si hubiera sido por parte de la liga organizadora, habría tenido más continuidad. De hecho, que se haya postulado como sede alternativa para la final del circuito europeo prevista en Dubái el próximo noviembre, si las circunstancias impidieran celebrarla allí, sólo hace confirmar su atractivo como escenario de estas grandes citas.

​Ya sea en alguno de estos dos grandes recorridos de Sotogrande, o en el más nuevo de La Reserva, que tan buen recuerdo dejó en la competición femenina de ARAMCO, lo cierto es que Sotogrande merece y necesita seguir apareciendo en los grandes calendarios internacionales del golf.

​Sería prematuro dar por desaparecido LIV Golf o por perdida su relación con Valderrama. Pero también sería un error hacer depender el futuro internacional de la comarca de una sola competición que se tambalea peligrosamente. A los aficionados sólo nos queda desear “buena mano” a los responsables de los clubes de la zona en su trabajo de consolidar a Sotogrande dentro del escaparate mundial del golf de competición a su máximo nivel.