Un café con… Juan Moncayo

    El salto cualitativo y seguro de la restauración de Don Diego

    La veteranía bien llevada y renovada es un grado, que le ha valido a Juan Moncayo para ser el único empresario reconocido por el Instituto de Calidad Turística Española por su nivel de calidad y seguridad

    Por Reyes Seijas

    La normalización del premio al mérito profesional y la gratificación natural definen buena parte de la conversación, café incluido, que SGplus mantuvo con el empresario hostelero de Sotogrande del que más se ha hablado en los medios en las últimas semanas.

    Juan Moncayo recibía el pasado 26 de agosto dos distintivos que certifican y ponen en valor el trabajo diario y el respeto a las normas establecidas a nivel sanitario. Don Diego se ha convertido en el primer restaurante de la zona en recibir la Q de Calidad Turística y el distintivo `Safe Tourism Certified´. 

    Llegar hasta aquí supone esfuerzo, trabajo, conocimiento y constancia. Pero la forma natural de plantearlo de Moncayo hace que parezca más sencillo de lo que pueda llegar a suponer, especialmente inmersos en una circunstancia histórica tan delicada e imprevisible, como la que vive el sector de la restauración actualmente. Logros y contratiempos, Juan los encara casi de manera innata. “Yo veo la hostelería de una manera tan natural y me gusta tanto que, más que un reto, es seguir haciendo las cosas como yo sé hacerlas”, nos decía. Es ese conocimiento global del negocio y su implicación en cada una de las decisiones y procesos, lo que le ha valido el reconocimiento del que hoy disfruta. 

    Propietario del veterano y querido restaurante Moncayo en Pueblo Nuevo de Guadiaro y desde hace cuatro años, también del restaurante Don Diego en Ribera del Marlin en el Puerto de Sotogrande,  Juan Moncayo rinde homenaje al trabajo que durante tantos años realizara su padre en el sector, reconocido y querido en la urbanización y el Valle del Guadiaro. “Eso me ha inspirado a hacer las cosas todavía mejor”, comentaba al respecto. Pero con Don Diego quiso dar ese salto que suponía superación personal y profesional, un salto cualitativo, donde a la base del reconocimiento a la tradición, se le sumó la introducción de una cocina internacional, con tintes locales, para hacer sentir al cliente como en casa.

    El comienzo fue un reto que conllevaba cierto riesgo, porque para entonces la comida nikkei en Sotogrande no existía en ningún establecimiento. Y Juan, previo conocimiento de la comida japonesa que ya trabajaban en el restaurante Moncayo, le unió lo mejor de la comida peruana, movido por el trabajo del chef Gastón Acurio. Y como complemento perfecto, la presencia en cocina de un chef de alto nivel de comida tailandesa. Así Don Diego ha pasado de ser un restaurante con buena aceptación inicial a ser un punto de referencia para quien busca el atrevimiento de probar la fusión de la cocina internacional o volver a comer aquel plato que probó en su último viaje a Japón, Perú o Tailandia. En este sentido, su propietario comentaba agradecido: “se trata que cuando tú te sientas y comas no sientas que es una imitación y eso tanto la gente que conoce la comida internacional como la que no, lo aprecia, lo siente y le gusta”. 

    Entre sus prioridades, además de la calidad, está la seguridad del cliente. Que comer en su establecimiento se convierta en una experiencia lo más cercana posible a sentirse como en casa, pero en un entorno extraordinario como es Sotrogrande. “El cliente es el que marca la pauta”, para Juan es lo primero y escucha y analiza a diario sus reacciones y sugerencias, para seguir mejorando y creciendo. Cambios en la carta de platos y vinos habituales a lo largo del año forman parte de la dinámica de trabajo y superación de Don Diego. 

    Para Juan Moncayo Sotogrande es “un paraíso” abierto a todos, totalmente accesible y dotado de una serie de garantías estructurales y naturales que lo hacen único. Para este veterano empresario, el sector hostelero de la urbanización al completo supone una gran baza para combatir la incertidumbre a la que todos se enfrentan. Coyuntura en la que él no quiere dejar de reconocer y agradecer la labor y el apoyo de autoridades, agentes de la seguridad y sanitarios. Mientras, él seguirá en la misión diaria que él define como “un estar, un saber, un rectificar y un escuchar al cliente”.