A contracorriente. El debate sobre la energía

    Juan Carmona de Cózar. Abogado. Ex alcalde

    En estos días estamos asistiendo a un debate, principalmente local, pues se refiere al proyecto para instalar una subestación eléctrica en La Línea, pero que afecta a toda la comarca, que personalmente me ha inquietado por lo que denota de ignorancia y demagogia.

    Me explico, comenzando por hablar de la “INDUSTRIFOBIA”. fenómeno que afecta en general a nuestra comunidad, Andalucía, donde la palabra INDUSTRIA es sinónimo de algo malo, algo abominable y no deseable. La propia palabra tiene aquí un carácter peyorativo; muy al contrario de lo que ocurre en cualquier país debidamente desarrollado, incluso en las zonas ricas de España, por ejemplo, el País Vasco.

    La propia Junta de Andalucía denota este fenómeno puesto que no existe ni siquiera una Consejería específica para la materia. Y así nos va.  Es el modelo de desarrollo que se eligió hace décadas. Para entendernos, entre el modelo Suecia y el modelo República Dominicana, se escogió el segundo.

    Ignorando que los países ricos son los industriales, donde el PIB y los salarios son superiores, y estables. Un trabajador de la hostelería gana, de media, la mitad que uno de la industria, siendo además su contrato temporal y precario. 

    Sin ir más lejos, nuestro Alcalde de San Roque, ha declarado recientemente, interviniendo en el debate de la subestación, que este municipio ya ha “pagado su cuota de industria”, ¡como si fuera mala!, ignorando que más de la mitad de su presupuesto municipal se nutre de ella, y que los empleados en San Roque gozan de la renta salarial más alta de la provincia. Es un municipio afortunado, por su contribución al PIB de Andalucía, sus exportaciones, etc. Es el primer municipio industrial de Andalucía y de los primeros de España. Antes contaminaba, es cierto, pero ya no, una vez que se aplican las medidas correctoras y de control adecuadas cumpliendo la estricta regulación europea vigente.

    Y ahora, La Línea de la Concepción, que rechaza la SUBESTACIÓN. Sin entender que esa infraestructura eléctrica es enormemente beneficiosa para la ciudad, puesto que es, digamos para simplificar, un súper transformador de energía eléctrica que sirve para que entre la que se produzca con una determinada tensión – por ejemplo, la que pudiera producirse con plantas de energía renovable – y de salida para facilitar energía a futuros desarrollos residenciales, turísticos, comerciales, etc. Y es muy necesaria, en todos los municipios, si quieren crecer; porque energía disponible no sobra, más bien escasea, y en la Línea especialmente.

    Pero, ¿y ahora cómo sale de esta tremenda campaña de oposición, recogida de firmas, contestación social mal informada? pues INFORMANDO, y negociando con Red Eléctrica de España (REE) que, por cierto, es mayoritariamente del Estado, contrapartidas para el municipio. Y así, a bote pronto, se me ocurren tres posibles: 1. que sea “bonita” y no impacte paisajísticamente (incluso en el mismo centro de todas las grandes ciudades hay subestaciones enmascaradas de edificio, que la gente ignora que son tal); 2. también conseguir una reserva de energía para las necesidades de la propia ciudad, reserva de enganche (de entrada y salida); y 3. mejoras en la red pública linense (que, por cierto, está fatal)