Por OLIMPIA TARDÁ, gerente del International Montessori School
psicóloga infantil, especialista en coaching familiar

No soy especialmente una persona de fe, ya me gustaría y digo esto porque tengo el placer de conocer a muchas personas que sí lo son y os aseguro que viven con una gran plenitud y superan los retos de la vida con una increíble entereza. Sí me considero una persona inquieta, curiosa, buscadora y en esa búsqueda voy algunas veces a la iglesia, leo, y prefiero escuchar podcasts con entrevistas que me hacen pensar antes que pasar horas consumiendo contenidos televisivos o haciendo scroll en redes. Hace unos días que visité una iglesia y quedé realmente sorprendida porque me encontré con una misa abarrotada de jóvenes congregados por un sacerdote también jovencito que lograba explicar las escrituras con un lenguaje accesible y actualizado que logró mantener la atención y participación de todos ellos incluso de mí misma, que suelo desconectar a los diez minutos de sermón en aquellos casos en los que el cura comienza a irse por las ramas, pero no, éste no , él consiguió conectar con toda su audiencia y hacernos partícipes de una bonita lección de vida. No es la primera vez que observo esta tendencia, muchos influencers comienzan a hablar de Dios en sus redes, cantantes y grupos pop que llenan conciertos y manifiestan con su música sus creencias religiosas, misioneros digitales, conversiones… ¿Está la religión de moda?

Rafael Ruiz Andrés, doctor en Ciencias de las Religiones y profesor de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, habla del fin del tabú. «Quizá, más que un gran aumento, lo que estamos viviendo es una normalización y una visibilización de lo religioso. El joven católico habla de su fe con más libertad que generaciones anteriores».

El número de católicos menores de 34 años en nuestro país ha pasado de un 34% a un 42,8%. Los retiros espirituales de Effetá tienen lista de espera y la fe es viral en las redes sociales.

Parece que en plena era de lo superficial empieza a haber un cambio de tendencia. Hay un leve rebrote del catolicismo en España impulsado por las nuevas generaciones. El número de católicos se derrumbaba hace unos años sin embargo desde el 2023 esto está cambiando. Los jóvenes viven sumidos en la incertidumbre, nada de lo que han hecho les garantiza un futuro próspero:»Nos hemos cansado de la sobredosis de superficialidad que el mundo nos propone, del mensaje supermán de productividad, eficacia y éxito que nos llena de fiesta, dinero, alcohol y sexo pero al final no nos hace felices», resume Quique Mira, 27 años, 173.000 seguidores en Instagram y otros 68.000 en TikTok.

La razón de la vuelta a la espiritualidad puede ser, según los estudiosos del tema, debido a que sea una forma de reacción a lo hegemónico, reivindican estabilidad y verdades universales ante un mundo líquido en constante cambio. Sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Y es que el ser humano , necesita llenar un vacío existencial y encontrar respuestas a preguntas tales cómo para qué estoy aquí y cuál es mi propósito de vida.

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The end of religious taboo among younger generations

I am not particularly a person of faith, though I wish I were, and I say this because I have the pleasure of knowing many people who are, and I can assure you they live with a great sense of fulfilment and face life’s challenges with remarkable strength. I do consider myself a restless, curious, searching person, and in that search I sometimes go to church, I read, and I prefer listening to podcasts with interviews that make me think rather than spending hours consuming television content or scrolling through social media.

A few days ago, I visited a church and was genuinely surprised to find a Mass packed with young people, gathered around a very young priest who managed to explain the scriptures in an accessible, contemporary way. He held everyone’s attention and encouraged participation, even mine, as I usually switch off after ten minutes of a sermon when the priest begins to ramble. But not this one, he managed to connect with his entire audience and involve us all in a meaningful lesson in life.

This is not the first time I have noticed this trend. Many influencers are beginning to speak about God on their social media, singers and pop groups filling concert venues express their religious beliefs through their music, digital missionaries, conversions… Is religion becoming fashionable?

Rafael Ruiz Andrés, Doctor in Religious Studies and lecturer in Sociology at the Faculty of Political Sciences at the Complutense University, speaks of the end of the taboo. “Perhaps, rather than a major increase, what we are witnessing is a normalisation and a greater visibility of religion. Young Catholics speak about their faith more freely than previous generations.”

The number of Catholics under 34 in Spain has risen from 34% to 42.8%. Spiritual retreats such as Effetá have waiting lists, and faith is going viral on social media.

It seems that, in an age of superficiality, a shift may be taking place. There is a slight resurgence of Catholicism in Spain driven by younger generations. The number of Catholics had been declining in recent years, but since 2023 this appears to be changing. Young people are living in uncertainty, and nothing they have done guarantees them a prosperous future: “We have grown tired of the overdose of superficiality that the world offers us, of the superman message of productivity, efficiency and success that fills our lives with parties, money, alcohol and sex, but ultimately does not make us happy,” summarises Quique Mira, 27, with 173,000 followers on Instagram and another 68,000 on TikTok.

According to experts, the return to spirituality may be a reaction to what is dominant, a way of reclaiming stability and universal truths in a fluid world that is constantly changing, as well as a desire to belong to a community.

Ultimately, human beings need to fill an existential void and find answers to questions such as why we are here and what our purpose in life is.