Juan Carmona de Cózar. Abogado. Ex alcalde

Una palabra que, como concepto, necesita para definirla o completarla, otra añadida: ¿económica? ¿estructural?… o ambiental. Y éste es el caso en este artículo. Pero todas ellas quedan vacías o incompletas si no van juntas

En cuanto a sostenibilidad Sotogrande no es una excepción. Creo que sí, es sostenible, aunque siempre habrá quien opine que no debería de existir. En realidad, la urbanización está construida en pleno Parque de los Alcornocales pero, sin embargo, apenas se ve desde el mar si vas navegando. Solo «los «Lacasitos» destacan. Y a mi personalmente me gustan.

La costa desde la Línea está prácticamente vacía, excepto La Alcaidesa que es «un horror», y la cercana y vecina provincia de Málaga con su costa. Y hasta Almería, llegando hasta el cabo de Gata, vemos el resultado del imparable desarrollo turístico de las últimas decenas de años.

Aquí nos hemos salvado de aquellos excesos. Afortunadamente ya nada podrá ser como antes, y eso gracias a la promotora inicial, a sus creadores, a la Entidad Urbanística de Conservación, y a ese Plan Parcial que estableció dotaciones, viales, y zonas verdes. Y también a la Ley de Costas.

Y como no, al Ayuntamiento de San Roque que siendo tan rico gracias a la industria de la bahía de Algeciras, con lo que recauda de la industria ya cubre el presupuesto. Lo que recauda aquí es marginal para sus cuentas anuales, y por eso no se ha visto tentado a recaudar con licencias y tributos relacionados con la construcción y la especulación.

Por todo esto afirmo que Sotogrande es sostenible económicamente, estructuralmente, y ambientalmente.

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SUSTAINABLITY

A word that, as a concept, needs another to define or complete it: economic? Structural? Or environmental. And that is precisely the case in this article. Yet none of these terms make full sense unless they stand together.

When it comes to sustainability, Sotogrande is no exception. I believe it is sustainable, although there will always be those who think it should not exist. In reality, the development sits within the Parque de los Alcornocales, yet from the sea, as you sail by, it is barely visible. Only the buildings we call the “Lacasitos” stand out, and personally, I like them.

The coastline from La Línea is practically untouched, except for La Alcaidesa, which is “a horror,” and then the nearby province of Málaga and its coastline. All the way to Almería, up to Cabo de Gata, we can see the result of decades of unstoppable tourist development.

Here, we have been spared those excesses. Fortunately, nothing can ever be like it was elsewhere, thanks to the original developers, the founders, the Urban Conservation Entity, and the Master Plan that established amenities, roads, and green zones. And, of course, to the Coastal Law.

And let us not forget the San Roque Town Hall. Its wealth, drawn largely from the industrial activity in the Bay of Algeciras, means its municipal budget is already covered. What it collects here is marginal for its annual accounts, and that is why it has not been tempted to overexploit Sotogrande through construction or speculative taxes.

For all these reasons, I can affirm that Sotogrande is sustainable economically, structurally, and environmentally.