Tierra de espías

    El Campo de Gibraltar ha sido siempre una tierra abonada para los servicios secretos por su situación estratégica junto al peñón y en el Estrecho de Gibraltar, por ser frontera entre tres países, puerta de dos continentes, paso entre un océano y uno de los grandes mares comerciales de la historia de la humanidad

    Por Jesús Quintanilla · Fotos archivo

    El Estrecho de Gibraltar y la costa andaluza han sido el centro de atención del espionaje desde mucho antes de que existieran los servicios secretos. Desde los tiempos de Miguel de Cervantes a los de Daniel Defoe, hombres que tal vez fueran espías. Desde los asedios contra Gibraltar durante el siglo XVIII a la Guerra de la Independencia, desde la Primera Guerra Mundial a la Guerra Civil Española, las paredes oían.

    Repasamos algunos nombres y capítulos extraordinarios que han transcurrido entre nosotros sin que lo percibamos.

    Ian Fleming

    El creador del mítico agente 007 pasó por el Campo de Gibraltar en su época de superespía. Estuvo en el servicio de inteligencia británico para estudiar la conducta de la dictadura franquista e informar a Londres de la complicidad de España con los alemanes. 

    Ian Fleming

    El nombre de la operación era Goldeneye, el mismo que tiempo más tarde inspiró uno de los grandes capítulos de James Bond.  

    Wilhelm Canaris

    Desde la Comandancia de La Línea de la Concepción, el jefe de inteligencia nazi Wilhelm Canaris observaba el peñón. Por entonces no existía el edificio de Correos, ni viviendas, ni el Parque Infanta Elena. El terreno estaba despejado. Canaris frente a Gibraltar, un objetivo presente para los nazis.  

    Canaris fue una figura trascendental en el transcurso de las relaciones entre España y Alemania y pudo ser la clave de la retirada de los nazis en su objetivo de ocupar Gibraltar. Una pequeña historia que pudo cambiar el rumbo de la Historia. 

    Desmond Bristow

    Desmond Bristow

    El capitán de los servicios de inteligencia británicos durante la II Guerra Mundial nació en Punta Umbría, se crió en las minas de Sotiel (Huelva) y murió en la Axarquía de Málaga. Andaluz de cabo a rabo, vaya. Aunque su nombre ya lo delata, Desmond Bristow. 

    Vivió la II Guerra Mundial en Gibraltar y se encargó de vigilar la colaboración entre Franco y Hitler y del interés por controlar el Estrecho. Cuando hablamos de vigilar, viene a la mente una persona con prismáticos y a escondidas, pero nada de eso. Bristow llegó a tomar café en el mismo lugar que Canaris, a quien propuso secuestrar y asesinar pero su idea fue vetada. 

    Rosalinda Fox

    En el best seller “El tiempo entre costuras”, María Dueñas desempolvó la historia de Rosalinda Fox, una agente doble que pocos conocían y que era vecina de Guadarranque.

    Rosalinda Fox

    Sobre esta arrebatadora espía ya escribimos en estas páginas. 

    Lionel Crabb

    Buster Crabb fue un hombre rana de la Royal Navy británica que tuvo un papel muy especial en la II Guerra Mundial en estas aguas del Estrecho. Trabajó en una unidad de eliminación de bombas para eliminar las minas de lapas italianas que los buzos enemigos habían adherido a los cascos de los barcos aliados.

    El 19 de abril de 1956, Crabb se zambulló en el puerto de Portsmouth para investigar la hélice de un crucero soviético y nunca más lo volvieron a ver. 

    Kim Philby

    Philby es célebre por una misión de la que realmente nunca se supo la verdad. Josef Stalin encomendó a Kim Philby y a Guy Burgess un objetivo: matar al general Franco.

    Kim Philby

    Es sin duda uno de los más legendarios espías dobles de la historia. Fuente de inspiración para John Le Carrè. Se habla de él incluso como “triple agente”. Trabajaba para la inteligencia británica y al mismo tiempo colaboraba para la URSS pero, finalmente, se dice que era fiel a los británicos. En Andalucía pasó en 1037 para recoger información sobre el cuartel de Franco y años más tarde, durante la II Guerra Mundial, también formó parte del MI6 como Desmond Bristow. Los británicos tenían en el Campo de Gibraltar todo un ejército de espías. 

    Un epicentro de intrigas

    Las historias de los espías están llenas de secretos, tensiones, conspiraciones, dobles intenciones. Su carácter reservado ya transmite una importancia capital y revelarlo puede  desencadenar una tormenta de conflictos. De ahí que contengan un mar de intrigas, un peligro constante y latente. No es de extrañar que los best sellers estén copados por tramas de espionaje. 

    Cuando pensamos en la II Guerra Mundial, viene a la mente el Desembarco de Normandía,  Pearl Harbor, Iwo Jima, Hiroshima y Nagasaki. Pero de manera soterrada hubo tensiones en puntos insospechados del planeta como éste. Hemos repasado algunas figuras y capítulos extraordinarios pero en el Campo de Gibraltar hay mucha intriga por desentrañar.