El chef gaditano lidera la propuesta gastronómica de Plazablanca con una cocina de raíces andaluzas, producto de cercanía y recetas de inspiración tradicional llevadas a la actualidad
El chef Álvaro Vela llegó desde Cádiz a Sotogrande con una idea muy clara: reivindicar la cocina de la tierra en uno de los destinos más internacionales del sur de Europa. Con ese objetivo trabaja desde el restaurante Plazablanca, con una propuesta basada en el producto local, el recetario gaditano y una cocina que mezcla memoria, técnica y creatividad.
Lo primero, ¿cómo resumirías tu trayectoria hasta llegar a Sotogrande?
Soy de Cádiz capital y siempre me picó el gusanillo de la cocina, aunque mi vida no iba encaminada por ahí al principio. Poco a poco me fue gustando más y decidí dejar los estudios para formarme en cocina. Empecé en la escuela Fernando Quiñones, en Cádiz, y después estuve en Nerua, un restaurante con estrella Michelin en Bilbao. Más tarde regresé a Cádiz, seguí formándome y trabajé en varios sitios hasta entrar en Café Royalty, donde estuve diez años y acabé siendo jefe de cocina durante seis temporadas. Después pasé al Hotel Olom, llevando distintos conceptos gastronómicos, y finalmente apareció este proyecto en Sotogrande.
¿Conocías la zona antes de venir?
Muy poco, todavía me estoy adaptando. Tiene una idiosincrasia muy distinta a Cádiz capital. Aquí el público es mayoritariamente internacional y eso hace que el reto sea todavía más interesante.
Porque vuestra propuesta gastronómica es muy localista.
Exactamente. Yo siempre digo que cuando vas a París quieres comer cocina francesa y cuando vas a Italia buscas comida italiana. Pues entiendo que quien venga a Sotogrande quiera probar la cocina de Cádiz y de Andalucía. Nuestra propuesta va justo en ese sentido: cocina gaditana llevada a la actualidad, utilizando técnica y presentación más modernas, pero sin perder la esencia.
¿Cómo definirías entonces la carta de Plaza Blanca?
Muy enfocada al producto de cercanía. Trabajamos pescado de la lonja de Algeciras, quesos de la Sierra de Cádiz, vaca retinta de la provincia, verduras y productos de cercanía. Hemos cambiado un poco ese concepto más internacional que había antes por una cocina muy pegada al territorio.
Y eso también incluye la carta de vinos.
Sí, porque no tenía sentido tener una cocina tan local y después ofrecer solo vinos internacionales o de otras regiones. Estamos trabajando mucho los vinos gaditanos y andaluces. Cádiz cuenta con tintos, blancos y propuestas increíbles que merece la pena mostrar.
¿Te preocupaba cómo iba a recibir el público internacional esta apuesta tan localista?
Mucha gente me decía: “Eso en Sotogrande…” y siempre tienes alguna duda. Pero la realidad es que está funcionando muy bien. El cliente que viene suele repetir. Y eso es la mejor señal posible.
Sotogrande parece cada vez menos estacional.
Si. Eso es maravilloso. Te permite trabajar todo el año, cambiar la carta según la temporada y jugar más con el producto. Ahora, por ejemplo, empezamos un menú degustación centrado en el atún por la temporada de almadraba. En invierno hemos trabajado alcachofas, bacalao o tagarninas. Eso hace que el proyecto esté vivo continuamente.
¿Cuál dirías que es el plato que mejor representa tu cocina?
Un puchero. Para mí representa perfectamente lo que quiero hacer. Es la receta de mi madre, el “puchero de la Inma”, pero llevada a un formato más gastronómico. Hacemos un hummus con los garbanzos y verduras, la carne va en forma de ravioli y el caldo se sirve como un consomé. Una presentación muy diferente, pero con sabor a cocina casera.
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Álvaro Vela: “I want those visiting Sotogrande to enjoy the flavors of our land”
The Cádiz-born chef leads Plazablanca’s culinary vision with a proposal rooted in Andalusia: local produce and traditional recipes brought into the modern day.
Chef Álvaro Vela arrived in Sotogrande from Cádiz with a clear mission: to champion local cuisine in one of Southern Europe’s most international destinations. Based at Plazablanca, his work blends local ingredients and traditional Cádiz recipes with memory, technique, and creativity.
First of all, how would you summarize your journey to Sotogrande?
I’m from Cádiz city. I’ve always had the cooking bug, even if my life didn’t start out that way. Eventually, I left my studies to train as a chef. I started at the Fernando Quiñones school in Cádiz, then moved to Nerua, a Michelin-starred restaurant in Bilbao. I later returned to Cádiz, working in various places before joining Café Royalty. I stayed there for ten years, serving as head chef for six seasons. After a stint at Hotel Olom, this project in Sotogrande finally appeared.
Were you familiar with the area before moving here?
Very little; I’m still adapting. It has a very different idiosyncrasy compared to Cádiz city. The clientele here is largely international, which makes the challenge even more interesting.
Because your culinary proposal is very localist.
Exactly. I always say that when you go to Paris, you want French food; in Italy, you look for Italian food. I believe anyone coming to Sotogrande should be able to taste the cuisine of Cádiz and Andalusia. Our proposal focuses on exactly that: traditional Cádiz cooking updated with modern techniques and presentation, without losing its essence.
How would you define Plazablanca’s menu then?
Very focused on local sourcing. We work with fish from the Algeciras market, cheeses from the Sierra de Cádiz, local Retinta beef, and regional vegetables. We’ve shifted away from the previous international concept toward a kitchen deeply tied to the territory.
And that includes the wine list.
Yes, because it made no sense to have such local food and then only offer international or outside wines. We are working hard with wines from Cádiz and Andalusia. This region has incredible reds and whites that deserve to be showcased.
Were you worried about how an international audience would receive such a local approach?
Many people told me, «That, in Sotogrande?» so you always have doubts. But the reality is that it’s working very well. Customers who come usually return, and that is the best
Sotogrande seems to be becoming less seasonal.
Yes. That’s wonderful. It allows you to work year-round, change the menu with the seasons, and experiment more with produce. For instance, we are currently launching a tasting menu focused on tuna for the almadraba season. In winter, we worked with artichokes, cod, and golden thistles (tagarninas). It keeps the project constantly alive.
Which dish would you say best represents your cooking?
A puchero (stew). To me, it perfectly captures what I want to achieve. It’s my mother’s recipe—“Inma’s puchero”—but elevated to a gourmet format. We make a hummus from the chickpeas and vegetables, the meat is served as a ravioli, and the broth is served as a consommé. It’s a very different presentation, but with that authentic home-cooked flavor.

