Compartimos nuestro Café con Andrés Sancho, el discreto “jefe de máquinas” de uno de los restaurantes más emblemáticos de Sotogrande, con una visión de gestión basada en la calidad, el respeto al cliente y el compromiso con su equipo
A pesar de ser un sector enraizado en el ADN de varias generaciones de su familia, Andrés Sancho comienza nuestro Café con… confesándonos que entró “por casualidad” en el mundo de la hostelería, cuando mientras estudiaba su segundo año de Empresariales, buscó un trabajo ocasional durante el verano.
Sin aún saber que ese primer contacto daría forma a toda su carrera profesional, para aquella intención inicial, nadie mejor al que acudir que su tío Antonio, que dirigía entonces el KE Sotogrande y el recordado Club de Playa El Cucurucho, entre otros negocios. “Le venía bien alguien que le echara una mano en la gestión de la sala, las reservas, las cajas, los pedidos, los inventarios… y empecé allí con él en el 97”.
“Estudiaba en invierno y en verano me venía a trabajar con él”, continúa Andrés. “Y ya terminada la carrera de empresariales y ADE , me dijo que necesitaba alguien con mi perfil, dedicado más a los números, la gestión del negocio y el personal. Y ya empecé de manera continua en septiembre del 99”, convirtiéndose en una pieza clave dentro de la exitosa evolución del KE Sotogrande, hasta convertirse en un referente de calidad y servicio en el panorama gastronómico de la Costa del Sol.
Dedicado actualmente a la gerencia y la gestión de calidad del restaurante, su perfil de eficaz gestor encarna el complemento perfecto a la personalidad inquieta y creativa de Antonio. “Él es muy innovador y siempre está creando; yo soy más metódico, cuadriculado. Le doy estructura y organización a esas ideas que él siempre aporta”, resume Andrés, dejando ver que la química entre ambos es absoluta.
Una de las grandes apuestas de Andrés Sancho fue la implantación de un sistema de calidad certificado en KE desde el 2005, cuando aún era una rareza en la restauración andaluza. “Tras leer sobre ayudas a empresas para mejorar sus procesos, acudí a la subdelegación del Gobierno, donde me explicaron los requisitos necesarios. Aunque ya teníamos mucho trabajo adelantado, el proceso no fue fácil, pero nos ha permitido implantar un modelo organizativo claro, donde cada tarea está definida y certificada”.
Esta apuesta por la calidad no se limita al cliente, sino que se extiende al bienestar del equipo. “En la hostelería de los años 70 y 80 era normal trabajar jornadas interminables”, explica. “Pero aquí siempre hemos intentado hacer las cosas bien, dando estabilidad laboral y buenas condiciones… Si el trabajador no es feliz, es difícil que lo sea el cliente”. Este enfoque humano es, para Andrés, una inversión en talento y compromiso. “Cuando el equipo está bien, incluso en momentos personales complicados, se empujan unos a otros para que el trabajo salga adelante.”
Desde su origen como pequeña cafetería hasta convertirse en una empresa que ha llegado a contar con 60 empleados, la historia del restaurante está directamente ligada a la evolución del propio Sotogrande. “En todos estos años ha pasado mucha gente por aquí y de todos los perfiles imaginables, pero a todos se les trata con la mejor atención y servicio posible. Desde quien viene a tomar un café hasta el que pide un plato de alto precio, todos tienen que sentirse igual de bien tratados. Ésa ha sido siempre nuestra filosofía”.
Con ese extraordinario servicio se han ganado la confianza de sus clientes, tanto visitantes asiduos como residentes. “Además, siempre hemos tenido un respeto absoluto por la discreción del cliente”, subraya Andrés, en referencia a los muchos rostros conocidos que durante décadas, siempre han encontrado en el KE la privacidad necesaria para disfrutar con tranquilidad de momentos de ocio y familia.
Y hablando de familia, a pesar de su total dedicación al trabajo, Andrés considera muy importante el equilibrio entre vida personal y profesional. De hecho, fuera del KE, se define como un hombre casero y familiar, que disfruta de cada momento con su mujer y sus dos hijos. “Cuando estoy con mi familia, lo doy todo. Cuando estoy aquí, también”, explica nuestro protagonista, señalando a su familia como su principal apoyo.
Además, también se declara amante de la cocina tradicional. “Me relaja cocinar, ir al mercado, preparar un buen guiso, un arroz o un pescado al horno. Del restaurante saco muchas ideas que luego adapto en casa y me hago mis propias recetas”. El deporte también ha sido otra parte esencial de su vida, con el fútbol, squash, paddle y la bicicleta entre sus actividades favoritas, tal y como nos confirma nuestro invitado mientras apuramos nuestro café en KE Sotogrande.
Andrés Sancho en diez preguntas:
Un color
Celeste
Un animal
El caballo y el perro
Un libro
‘La meta’ de Eliyahu M. Goldratt
Una canción
Muchas… ‘Cadillac Solitario’ de Loquillo, alguna de Cold Play, U2…
Una película
Me encantan las de Spielberg, las de aventuras, las escenas de entrenamiento de Rocky o un clásico como ‘Platoon’
Un hobby
El deporte
Un sitio para perderse
Una isla
Algo que nunca falta tu maleta
El teléfono, para estar siempre comunicado y para hacer fotos
¿Qué cualidades aprecias más y qué no soportas en una persona?
Aprecio mucho la bondad y la transparencia, y desprecio la mentira y la humillación, las malas formas.
¿Cómo te describirías en tres adjetivos?
Buena persona, buen compañero y soy como un animal de tiro, capaz de empujar y tirar con todo lo que me vaya cayendo encima
_____________________________________
Andrés Sancho: “I’ve Always Looked After El Ke as If It Were My Own Home”
We share our A Coffee with… Andrés Sancho, the discreet “chief of operations” at one of Sotogrande’s most iconic restaurants, whose management philosophy is grounded in quality, respect for the customer, and commitment to his team.
Despite hospitality running deep in his family’s DNA over several generations, Andrés Sancho begins our chat by confessing that he entered the world of hospitality “by chance”, when he was looking for a summer job during his second year of Business Studies.
Unaware that this first encounter would shape his entire professional career, he turned—naturally—to his uncle Antonio, who at the time was managing KE Sotogrande and the much-loved El Cucurucho Beach Club, among other businesses. “He needed someone to give him a hand managing the dining room, reservations, tills, orders, inventories… and that’s how I started with him in ’97.”
“I’d study during the winter and work with him in the summer,” Andrés continues. “By the third summer, after I’d finished my degree, he told me he needed someone with my profile—more focused on numbers, business management, and personnel. So I started working full-time in September ’99,” becoming a key figure in the successful development of KE Sotogrande, which has since become a benchmark for quality and service in the Costa del Sol’s culinary scene.
Now dedicated to the restaurant’s management and quality control, his profile as an efficient manager perfectly complements Antonio’s restless and creative personality. “He’s very innovative and always creating; I’m more methodical, structured. I give structure and organisation to the ideas he always brings,” Andrés explains, clearly showing the strong chemistry between them.
One of Andrés Sancho’s boldest moves was the implementation of a certified quality system at KE in 2005, a rarity in Andalusian hospitality at the time. “After reading about grants for businesses to improve their processes, I went to the local government office, where they explained the necessary requirements. Although we had already done a lot of groundwork, the process wasn’t easy—but it allowed us to implement a clear organisational model where every task is defined and certified.”
This commitment to quality extends beyond customer service—it includes staff wellbeing, too. “In hospitality during the ’70s and ’80s, it was normal to work endless shifts,” he explains. “But we’ve always tried to do things properly here—offering job stability and good working conditions… If the staff aren’t happy, it’s hard for the customer to be.” For Andrés, this human-centred approach is an investment in talent and loyalty. “When the team is doing well, even during tough personal times, they support each other to make sure the work gets done.”
From its origins as a small café to becoming a business that has grown to employ up to 60 people, the story of the restaurant is closely tied to Sotogrande’s own development. “Over the years, countless people have passed through here, from every imaginable background, but all are treated with the best possible attention and service. Whether someone comes in for a coffee or orders an expensive dish, everyone should feel equally well looked after. That has always been our philosophy.”
Thanks to this outstanding service, they have earned the trust of their customers—both regular visitors and residents. “We have also always shown absolute respect for our customers’ privacy,” Andrés notes, referring to the many well-known faces who, over the decades, have found in KE the discretion they need to enjoy peaceful moments of leisure and family time.
And speaking of family, despite his complete dedication to his work, Andrés places great value on maintaining a healthy balance between personal and professional life. “When I’m with my family, I give them my all. And when I’m here, I do the same.” Outside of KE, he describes himself as a home-loving, family man with a passion for traditional cooking. “Cooking relaxes me—I enjoy going to the market, preparing a good stew, a rice dish, or a baked fish. I take inspiration from the restaurant and adapt the ideas at home, creating my own recipes.”
Sports has also been an important part of his life, with football, squash, padel and cycling among his favourite pastimes, as our guest tells us while we finish our coffee at KE Sotogrande.
Andrés Sancho in Ten Questions:
A colour:
Sky blue
An animal:
The horse and the dog
A book:
The Goal by Eliyahu M. Goldratt
A song:
So many… Cadillac Solitario by Loquillo, something by Coldplay, U2…
A film:
I love Spielberg films, adventure films, the training scenes in Rocky, or a classic like Platoon
A hobby:
Sports
A place to get lost in:
An island
Something you always carry in your suitcase:
My phone – to stay connected and take photos
What qualities do you value most, and what can’t you stand in a person?
I really value kindness and transparency, and I can’t stand lies, humiliation, or bad manners
How would you describe yourself in three adjectives?
A good person, a good teammate, and like a working animal—able to push through and carry whatever comes my way

